La producción de alimentos en Argentina enfrenta un desafío importante: la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad. Según Daniel Kirschbaum, investigador del INTA, la horticultura regenerativa es la clave para superar esta situación. Esta práctica busca restaurar la salud del suelo y aumentar la biodiversidad, al mismo tiempo que se producen alimentos de alta calidad.
Un enfoque integral
La horticultura regenerativa se basa en la idea de que el suelo es un sistema biológico vivo, que debe ser cuidado y protegido. Esto implica reducir la perturbación del suelo, mantener una cobertura permanente de plantas y utilizar bioprocesos y bioinsumos para nutrir el suelo. > "La horticultura regenerativa es la aplicación de los principios de la agricultura regenerativa al cultivo intensivo de hortalizas", explica Kirschbaum.
Un cambio de rumbo
La horticultura extractivista, que se ha practicado durante décadas, ha llevado al sector a una situación crítica. La caída de la rentabilidad, la pérdida de fertilidad y el agotamiento del suelo son solo algunos de los problemas que enfrentan los productores. > "La cantidad de años de horticultura extractivista llevó al sector a una situación crítica", alerta Kirschbaum. Es hora de dar un golpe de timón y tomar otro rumbo, hacia una producción más sostenible y respetuosa con el medio ambiente.
Un futuro prometedor
La horticultura regenerativa es un enfoque prometedor para el futuro de la producción de alimentos en Argentina. Con la ayuda de expertos como Kirschbaum, es posible que los productores puedan adoptar prácticas más sostenibles y aumentar la biodiversidad en sus campos. Esto no solo beneficiará al medio ambiente, sino también a la economía y la sociedad en general.