El director mexicano Guillermo del Toro reveló que había sido el candidato principal para llevar a la pantalla grande el videojuego BioShock, pero una llamada telefónica determinó el fin de su participación. En una entrevista concedida a IGN a principios de este año, el realizador explicó que la propuesta se desvaneció por completo después de ese intercambio.

Cambios de liderazgo en la adaptación

Inicialmente, la productora de Netflix había contemplado a del Toro como el motor creativo del proyecto, antes de pasar la batuta a Francis Lawrence, quien asumirá la dirección de la serie. Otros nombres, como el de Gore Verbinski, también fueron evaluados, pero ninguno logró concretar la producción.

"Fue una de las llamadas más desastrosas que he recibido", afirmó del Toro.

Por qué los videojuegos resultan complicados para el cine

Del Toro señaló que la mecánica propia de los videojuegos difiere sustancialmente de la narrativa cinematográfica. "En un juego resuelves puzles; en una película la historia avanza de forma lineal", explicó. El director también recordó otro intento fallido, el juego de terror Insane, donde intentó crear un entorno abierto llamado "mandala" que terminaba limitado por decisiones predefinidas.

"Nunca más volveré a intentar adaptar un videojuego", añadió.

A pesar de la frustración, del Toro sigue disfrutando de los videojuegos como hobby y mantiene una estrecha relación con Hideo Kojima, colaborando en títulos como Death Stranding.

El futuro de BioShock en la pantalla

Con la dirección en manos de Lawrence, la adaptación de BioShock avanza bajo un presupuesto reducido y aún no tiene fecha de estreno anunciada por Netflix. La expectativa sigue viva entre los fanáticos, que esperan ver cómo se traducirá la atmósfera del juego a la serie.

"Al menos algunas de mis ideas terminaron influyendo en otros proyectos", concluyó del Toro.