La cumbre de ministros de Relaciones Exteriores del G20 se cerró en Atlanta, EE. UU., sin publicar el comunicado conjunto que suele acompañar al encuentro, luego de dos jornadas de debate sin lograr acuerdos.
Principales roces
Los debates se centraron en la guerra en Ucrania y la creciente tensión entre Washington y Teherán, lo que dividió a las delegaciones y bloqueó cualquier consenso sobre seguridad y energía.
El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio reconoció que las posturas siguen siendo irreconciliables. > "Las diferencias son profundas y no hemos encontrado una base común", señaló Rubio.
Por su parte, el viceministro chino de Relaciones Exteriores Ma Zhaoxu advirtió sobre el riesgo de que la crisis geopolítica se traslade a la economía global. > "Es urgente garantizar la estabilidad de las cadenas de suministro y avanzar en la agenda de desarrollo sostenible", declaró Ma.
Posiciones de EE. UU. y China
Las tensiones también se reflejaron en la ceremonia de apertura, donde representantes europeos, canadienses y australianos se negaron a posar junto al canciller ruso Sergei Lavrov, y la delegación sudafricana fue excluida por la organización anfitriona.
Próxima cumbre de líderes
El fracaso de la reunión presagia un escenario complicado para la próxima cita de jefes de Estado del G20, que Donald Trump organizará en Miami en diciembre. Rubio indicó que la presencia del presidente ruso Vladimir Putin aún no está confirmada.
El organismo continuará gestiones bilaterales para evitar un estancamiento total en la agenda del G20.