El 24 de septiembre de 2026 Playground Games actualizó su normativa interna y, según la comunidad de jugadores en Japón, cientos de usuarios han visto sus vehículos con temáticas de anime — los llamados itasha — borrados y sus cuentas suspendidas.

Denuncias y supuesta campaña de reportes

Los creadores de itasha afirman que sus obras son objeto de denuncias masivas que terminan en baneos, incluso cuando solo comparten bocetos o fotos de los diseños. En la red social de Elon Musk, varios jugadores japoneses relataron que la medida afecta también a quienes publican imágenes de sus autos en foros externos.

"No muestran ningún tipo de respeto en absoluto por la cultura japonesa que usan como punto de venta principal del juego", comentó un usuario.

Lo que prohíbe el nuevo código de conducta

El documento actualizado enumera como infracciones "iconografía controvertida, lenguaje soez, riesgo para menores, difamación, suplantación, spam, datos personales, códigos QR, símbolos de drogas, contenido sexualmente sugestivo o explícito, y daño a personas o animales". Muchos artistas sostienen que la redacción es ambigua y dificulta saber qué diseños están permitidos.

"Solo explotan la cultura japonesa cuando les sirve para aumentar las ventas y luego pisotean su esencia", añadió otro creador.

Respuesta del estudio y peticiones de la comunidad

Playground Games aseguró que la revisión de contenidos la realiza personal humano y que "el número de reportes no influye" en la decisión. Según el portal oficial de Forza, cada denuncia se coloca en una cola y es evaluada por un moderador, quien determina la sanción según la gravedad y antecedentes del autor.

Los usuarios piden criterios más claros para que puedan crear itasha sin temor a expulsiones permanentes, que se aplican cuando el contenido supera los límites establecidos, como material sexual infantil o desnudos explícitos.

Contexto del juego

Forza Horizon 6 se ambienta en una versión ficticia de Japón, por lo que la estética itasha constituye un elemento central de la experiencia. La controversia pone de relieve la tensión entre la representación cultural del título y la aplicación de sus normas internas.