Casi 1,5 millones de personas se movilizaron por la Argentina durante el fin de semana largo del 12 de octubre. La cifra representa un 3,5% más que en la misma fecha del año pasado, según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El dato que opaca el crecimiento es otro: el gasto total llegó a 313.610 millones de pesos, una merma real del 2,2% frente a 2025.
Menos noches, mismo día caro
El factor que explica la caída del consumo no es el precio diario, sino la duración del viaje. El desembolso por jornada por visitante trepó a 116.900 pesos, pero la estadía promedio se acortó a 1,8 días, un 10% menos que el año anterior. Menos pernoctaciones, entonces, terminaron licuando el impacto económico aunque cada turista haya gastado más por día.
El clima jugó su parte. Las lluvias y las temperaturas bajas en varias regiones empujaron escapadas cortas cerca de casa y reservas hoteleras de último momento. Aun así, las plazas más importantes sostuvieron niveles de ocupación razonables gracias a eventos culturales y fiestas populares.
Dónde se sintió el movimiento
San Carlos de Bariloche y Puerto Madryn fueron los destinos con mayor convocatoria en la Patagonia, con picos de ocupación cercanos al 80%. También hubo fuerte circulación de visitantes en localidades de Córdoba, Tucumán, Santa Fe y Catamarca. La Fiesta de la Cerveza en Villa General Belgrano y el Harlem Festival funcionaron como imanes de público.
El peso del bolsillo
Viajar no fue barato. Un informe de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) calculó que una familia tipo necesitó más de un millón de pesos para trasladarse y alojarse, sin contar comidas ni excursiones. Ese monto equivale a más de la mitad de un salario formal promedio.
El transporte terrestre sintió ese contexto. La contracara fue el sector aéreo: la aerolínea de bandera movió a más de 160.000 pasajeros entre el jueves y el lunes, con una ocupación media del 88%. Los vuelos de cabotaje crecieron un 16% interanual, traccionados por las conexiones directas entre provincias.
El balance deja una foto clara: más gente viajando, pero por menos tiempo y con el gasto bajo la lupa. Con un calendario de feriados que sigue en agenda, la pregunta para los próximos fines de semana largos será si la estadía promedio logra recuperarse o si la escapada corta se consolida como el nuevo formato del turismo interno.