El Súper RIGI, el régimen de incentivos para inversiones superiores a USD 1.000 millones en industrias del futuro, continúa sin destrabarse en el Senado. La iniciativa quedó en pausa a comienzos de septiembre, cuando un grupo de aliados del oficialismo presentó objeciones que todavía no fueron respondidas desde el Ministerio de Economía ni desde Balcarce 50. Sin esos cambios, los bloques que suelen acompañar al Ejecutivo anticiparon que no habrá ley.
El trámite venía encaminado hasta que aparecieron las exigencias del PRO, la UCR y el peronismo no kirchnerista. El punto central es el compre local: los legisladores quieren ampliar el criterio de "precio/calidad" para proteger insumos nacionales y evitar que el régimen derive en una importación masiva sin control.
Quiénes ponen el freno
Los reclamos más firmes llegaron del radical Maximiliano Abad (Buenos Aires), el peronista no kirchnerista Carlos Espínola (Corrientes) y el jefe del PRO en la Cámara alta, Martín Goerling (Misiones). Los tres pidieron que la oferta local se considere competitiva cuando su precio no supere en más de un 15% al de origen extranjero, siempre que se cumplan condiciones equivalentes de calidad, especificaciones técnicas, cantidad y plazos de entrega.
"No estoy en contra de la importación de insumos, pero no hay dimensión de lo que ocurrió con el RIGI en los últimos meses. Se está yendo de las manos", advirtieron desde una bancada que habitualmente respalda al Gobierno.
La propuesta también contempla que la autoridad de aplicación consulte con entidades empresarias de los sectores involucrados antes de determinar que no existe oferta nacional suficiente. La comparación de precios, además, debería hacerse sobre valores equivalentes puestos en destino, sumando los costos de importación.
Qué aceptó el oficialismo y qué falta
La líder de los senadores oficialistas, Patricia Bullrich (Capital Federal), solo validó los cambios que ya venían anticipados: la reserva del 20% para bienes locales y la obligación de que las inversiones millonarias garanticen la conexión al sistema eléctrico y un esquema de abastecimiento para la demanda máxima. El resto de las objeciones sigue sin respuesta de la Casa Rosada.
Como el texto ya tiene media sanción de Diputados, cualquier modificación que se introduzca en el Senado obligaría a que vuelva a la Cámara baja para una segunda revisión.
El otro régimen que quedó en la misma situación
En la misma semana en que el Súper RIGI entró en pausa, otro proyecto corrió la misma suerte: el Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes (RIIR), impulsado por el jefe de la UCR, Eduardo Vischi (Corrientes), que apunta a planes desde los USD 12 millones para grandes empresas.
En ese plenario llamó la atención que Flavio Fama, senador radical por Catamarca, le pidiera a Vischi más precisiones sobre el compre local. Fama había firmado el dictamen sobre inviolabilidad de la propiedad privada, incluida la venta de tierras a extranjeros, y horas antes de la sesión anunció su rechazo al capítulo y su ausencia por una operación de rodilla. Días después reapareció recuperado, sin señales de molestia por la intervención.
El futuro de ambos proyectos queda ahora en manos de Economía y de Balcarce 50. Hasta que no haya una señal concreta desde esos despachos, el Súper RIGI seguirá sin dictamen y los aliados mantendrán su postura.