La FIFA evalúa abrir las puertas del negocio más valioso del fútbol a capitales privados y realizar una profunda reestructuración de su modelo comercial. La UEFA emitió un comunicado en el que sostuvo que “ninguno de nosotros es dueño del fútbol” y que “no le corresponde a la FIFA venderlo”.

La idea es crear una sociedad llamada FIFA Forward Enterprise (FFE), que administraría los derechos de televisión, patrocinio, venta de entradas, licencias y la gestión operativa de los torneos. La FIFA sostiene que la nueva estructura permitirá aprovechar mucho mejor esos activos, aunque asegura que seguirá conservando el control absoluto sobre todas las decisiones deportivas.

Una de las empresas que aparecen detrás del proyecto es Thrive Eternal, vinculada a Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense, Donald Trump. La iniciativa promete elevar la financiación de los actuales 8 millones de dólares por federación a 20 millones durante el ciclo 2027-2030.

Qué dice la FIFA

La FIFA sostiene que el crecimiento económico del fútbol no llega hoy de la misma manera a todos los países y que busca corregir esa diferencia. El proyecto deberá ser aprobado por las asociaciones miembro, aunque la FIFA ya compartió cifras e incluso el nombre de las empresas que se sumarían como inversores privados.

Reacciones

La UEFA se opone a la medida, mientras que la FIFA asegura que la intención es reforzar especialmente el apoyo a las regiones históricamente menos favorecidas dentro del ecosistema del fútbol. La gran pregunta es de dónde saldría semejante aumento de recursos. La nueva empresa tendría una valoración estimada de 20.000 millones de dólares y buscaría captar inicialmente 4.200 millones.

La FIFA plantea que los recursos adicionales se destinen a infraestructura deportiva, capacitación de entrenadores, desarrollo de las selecciones nacionales, organización de competiciones, fútbol de base y crecimiento del fútbol femenino. Además, se crearía un fondo extraordinario, el FIFA Forward Funding Programme, mediante el cual cada una de las federaciones podría solicitar, de manera voluntaria, hasta otros 20 millones de dólares para afrontar proyectos que demandan una inversión mayor a la que cubre un ciclo de financiación.