El lunes 21 de septiembre la Administración Federal de Aviación (FAA) activó en la zona de Washington D.C. una nueva herramienta de inteligencia artificial denominada SMART (Strategic Management of Airspace, Routes and Trajectories), con una inversión de USD 875 millones para modernizar la gestión de un espacio aéreo que registra más de 45.000 vuelos diarios.
El sistema, creado por la firma Air Space Intelligence, procesa en tiempo real la planificación de cada vuelo comercial junto a variables meteorológicas y de viento, ajustando itinerarios antes de que se conviertan en problemas.
"Transformará de raíz la forma en que gestionamos el espacio aéreo y evitará los problemas antes de que sucedan", declaró el secretario de Transporte Sean Duffy.
El anuncio coincidió con un apagón que dejó fuera de servicio equipos de control en la costa este, obligando a suspender operaciones en aeropuertos clave como JFK y LaGuardia.
Infraestructura y desafíos
Un circuito quemado en la instalación de control de Filadelfia, que también supervisa el aeropuerto Newark Liberty, provocó la falla. Al intentar activar una línea de respaldo, una cuadrilla de construcción en Nueva Jersey cortó accidentalmente una fibra óptica, generando la interrupción de telecomunicaciones.
"La forma en que gestionamos el tráfico hoy es caótica y podemos hacerlo mejor", señaló el administrador de la FAA Bryan Bedford ante el Senado, recordando que el plan total de renovación asciende a USD 12.500 millones.
Reacciones del sector
Airlines for America, la asociación que agrupa a las principales aerolíneas, aplaudió la iniciativa, argumentando que la herramienta reforzará la seguridad, aumentará la capacidad y reducirá los precios de los pasajes.
Por su parte, la Asociación Nacional de Controladores de Tráfico Aéreo (NATCA) emitió un comunicado en el que se distancia del proyecto, al no haber participado en su diseño ni pruebas, y advirtió que la IA no solucionará la escasez de controladores certificados.
Dave Riley, excontrolador con más de dos décadas en la FAA, comentó a NPR que SMART será "un instrumento más en la caja de herramientas" y descartó temores de una IA fuera de control.
Aún persiste una brecha de miles de controladores frente al nivel necesario, lo que obliga a personal activo a cumplir horas extra y turnos extensos, mientras la FAA avanza con su agenda de modernización.