En agosto, la industria cárnica argentina procesó poco más de 1 millón de animales, un descenso del 13 % frente al mismo mes del año anterior. La oferta total del año, destinada tanto al mercado interno como a la exportación, se redujo un 10 % respecto al periodo comparable.

Peso medio y producción

El peso promedio de los animales sacrificados alcanzó los 246 kg, lo que implica un aumento interanual del 5 % en la cantidad de carne por cabeza. Con estos datos, la producción nacional de carne vacuna con hueso se situó en 248 mil toneladas.

Exportaciones en auge y consumo en caída

De la producción total, 90 mil toneladas fueron enviadas al exterior, lo que equivale al 36 % del total. Esta proporción supera ampliamente el rango habitual del 20‑30 % y se acerca al récord del 41,1 % registrado por el Consorcio ABC, que junto a otras exportadoras controla cerca del 50 % de la faena.

"Las proyecciones del USDA y analistas internacionales indican que la faena seguirá disminuyendo por la retención de vientres", señaló Fausto Brighenti, exportador del sector. "El consumo se mantendrá bajo, la exportación seguirá fuerte y el mercado interno recibirá más carne importada, como ocurre en Uruguay y EE. UU."

En el ámbito interno, el consumo per cápita cayó a 41 kg anuales, el nivel más bajo registrado. Las importaciones de carne vacuna alcanzaron las 30 mil toneladas, duplicando la cifra del mismo período del año anterior.

"Trabajan a pérdida", advirtió Daniel Urcía, de Fifra, al referirse a los frigoríficos que enfrentan incrementos desmedidos de los costos energéticos.

Perspectivas del sector

Los frigoríficos exportadores habían anticipado este escenario en 2022, planteando la posibilidad de recortar otro 20 % del consumo interno para impulsar la generación de divisas. La tendencia sugiere que la demanda interna seguirá dependiente de importaciones mientras la exportación consolida su posición dominante.