Los incendios forestales que azotaron el centro de España durante la última semana y arrasaron más de 70.000 hectáreas se encuentran "técnicamente estabilizados", según el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

El anuncio marca un punto de inflexión decisivo en la gestión de la crisis hídrica y forestal que afecta al país. El foco originado en la provincia de Ávila se convirtió en el evento de mayor magnitud en la historia reciente española al calcinar por sí solo más de 50.000 hectáreas.

Contexto de la crisis

Ante la evolución favorable de los perimetrados, el Ejecutivo nacional ordenó el fin inmediato de las evacuaciones en todas las localidades abulenses que permanecían desalojadas, permitiendo el retorno de miles de vecinos a sus hogares.

Medidas de control

A pesar del avance en el control de las llamas, las autoridades nacionales precisaron que no se reducirá por el momento el nivel de emergencia tres, manteniendo plenamente vigente la declaración de emergencia nacional para coordinar a los efectivos desplegados. Las brigadas terrestres y medios aéreos continúan trabajando sobre las superficies quemadas para enfriar el terreno y sofocar los puntos calientes, evitando posibles reactivaciones ante el pronóstico de elevadas temperaturas.

Investigaciones en curso

Paralelamente, las fuerzas de seguridad avanzan en las investigaciones sobre el origen de los desastres. En el caso del foco de Burgohondo, causa principal del devastador incendio abulense, la Justicia mantiene bajo custodia al propietario de una maquinaria agrícola que habría desencadenado las primeras llamas, mientras los peritos analizan las responsabilidades penales en el marco del siniestro.

El retorno de los vecinos a sus hogares y la continuación de las investigaciones marcan el comienzo de una nueva etapa en la gestión de esta crisis.