En el corazón del partido de Azul, a 30 km de la cabecera y al final de la Ruta Provincial 80, Viviana Coluccio y su esposo Fabián Vendemila reabrieron el Viejo Almacén de Pablo Acosta, edificado en 1900, para ofrecer comidas regionales y recorridos guiados.

De una idea a un negocio familiar

En 2004, la pareja, oriunda de Azul, empezó a conversar con amigos del sector turístico sobre la necesidad de rescatar el almacén abandonado. Un año después alquilaron el edificio y comenzaron a trabajar con voluntarios. Con el tiempo, la familia quedó a cargo del proyecto junto a sus hijos.

"En 2010 el emprendimiento creció tanto que decidimos venirnos a vivir", recordó Viviana.

Sabores que reviven la tradición

Fabián se encarga de la parrilla y el asador, mientras Viviana atiende el mostrador y guía a los visitantes por el parque eólico Los Teros y el monasterio trapense cercano. La familia ha elaborado chorizos secos con trufas, productos con lavanda, cinzano y pistacho, y una panacota de lavanda, todo bajo la filosofía de Slow Food.

"Acá la gente se sienta al mediodía y siguen disfrutando la paz del lugar hasta la tarde", afirmó Viviana.

Los hijos colaboran: Nahuel dirige una pequeña fábrica de chacinados, Luciano prepara los asados, Catalina y Joaquín ayudan en la cocina, y Fabián elabora platos regionales. Los fines de semana ofrecen empanadas, picadas, asado en cruz, lechón y cordero, además de platos con trufas de la localidad de Chillar.

Mirada al futuro

En 2023 compraron la propiedad y, aunque solo quedó una cabaña de material, planean reconstruir las de tronco que se deterioraron. Además, están gestionando habilitaciones para comercializar sus productos fuera del establecimiento.

El almacén se ubica junto a la escuelita rural 37 y forma parte del recorrido turístico de Boca de las Sierras, que incluye el parador, el parque eólico y el monasterio trapense, todo en medio de la producción ganadera de la zona.