El sendero de los Picos de los Balcanes, de 193 km y con un desnivel acumulado cercano a 10 670 m, se recorre habitualmente en 10 días y conecta tres países del sureste europeo. La ruta, que combina exigencia física y paisajes vírgenes, ha visto un notable aumento de viajeros de distintas latitudes.

Un recorrido que cruza fronteras sin papeleo

El itinerario pasa por la zona conocida como las Montañas Malditas, donde es posible desayunar en un Estado y terminar la jornada en otro sin pasar por controles formales. Los excursionistas disfrutan de cumbres calizas, lagos glaciares y extensas praderas, con paradas como el lago Hrid, situado a más de 1 600 m de altitud en Montenegro.

Huellas de un pasado conflictivo

Durante gran parte del siglo XX la zona estuvo cerrada por motivos geopolíticos; la Guerra Fría dejó en Albania numerosos búnkeres construidos bajo el régimen de Enver Hoxha. Tras la caída del bloque soviético y la desintegración de Yugoslavia, el sendero volvió a abrirse en 2006 bajo el nombre de “sendero de la paz”.

"El mundo sigue asociando a los Balcanes con conflictos; este camino ayuda a cambiar esa imagen", señaló Dušan Dragosavljević, guía de montaña de ACE Adventure.

Turismo de aventura que transforma pueblos

El flujo creciente de senderistas ha reactivado la economía de pequeños asentamientos de montaña. En Vusanje, Montenegro, el albergue Grlja pasó de recibir alrededor de 400 campistas al año a superar los 3 400 en la temporada alta.

"Antes éramos casi invisibles; ahora recibimos visitantes de todos los continentes", comentó Adis Balić, propietario de Grlja.

Los habitantes locales ofrecen alojamiento, comida tradicional y servicios de apoyo, generando ingresos adicionales para agricultores y ganaderos. Platos como carnes asadas, quesos caseros y ajvar se preparan con productos cosechados el mismo día, reforzando la oferta gastronómica.

Perspectivas y desafíos

Aunque la popularidad ha crecido, la zona sigue manteniendo una temporada corta y un carácter de aislamiento que atrae a quienes buscan experiencias fuera de los circuitos masificados. Las autoridades locales continúan trabajando para equilibrar la preservación del entorno con el desarrollo turístico.