Volkswagen produjo apenas 250 ejemplares del New Beetle RSi, la variante más radical del modelo redondeado que la marca alemana lanzó a fines de los 90. Presentado en 2001, el auto combinaba un motor VR6 de 3.2 litros con tracción integral 4Motion y caja manual de seis velocidades. En aquel momento el precio elevado y su eficiencia cuestionada lo convirtieron en un fracaso comercial. Hoy, con los primeros ejemplares ya habilitados para importarse a Estados Unidos, una unidad numerada marcó un récord: se transformó en el New Beetle más caro jamás vendido en subasta, con un valor cercano a los USD 90.000.

Un motor que no parecía tener lugar

El corazón del RSi es un VR6 aspirado de 3.2 litros. Se trata de un seis cilindros dispuesto en V muy cerrada, de solo 15 grados, un diseño compacto que Volkswagen ideó para poder montar bloques de seis cilindros en espacios pensados para cuatro. En esta versión entrega 225 CV y 320 Nm de torque, gestionados por una caja manual de seis marchas y la tracción integral 4Motion con acople Haldex.

La combinación de fibra de carbono, un motor noble y un precio propio de un deportivo alemán de primer nivel hizo que el RSi quedara como una rareza dentro de la gama. La jugada de Volkswagen consistió en tomar un auto simpático y redondeado y dotarlo de componentes técnicos reservados a modelos de altas prestaciones.

Del rechazo al interés coleccionista

Durante años el RSi fue visto como un capricho caro y poco práctico. Sin embargo, la apertura de la importación a Estados Unidos para los primeros ejemplares cambió su suerte entre los coleccionistas. La unidad subastada, numerada, alcanzó una cifra que supera ampliamente su precio original y estableció un nuevo techo para el modelo.

El caso refleja un fenómeno habitual en el mercado de autos clásicos: vehículos que en su momento no encontraron compradores por su costo o su enfoque técnico terminan revalorizados décadas después por su escasez y su historia particular.

Con solo 250 unidades fabricadas, el New Beetle RSi pasó de ser un experimento comercial fallido a una pieza codiciada. La habilitación para importarlo a Estados Unidos probablemente impulse nuevas subastas y mantenga la atención sobre una de las versiones más extrañas y potentes del Beetle moderno.