Doug Field, ingeniero con paso por Apple, Tesla y Ford, es el nuevo presidente de Mind Robotics, la compañía de robótica industrial que Rivian lanzó como desprendimiento. El anuncio se hizo el martes en el escenario de TechCrunch Disrupt 2026, en San Francisco, de la mano de RJ Scaringe, fundador y presidente ejecutivo de Rivian.

Field venía de liderar durante cinco años la estrategia de vehículos eléctricos y tecnología en Ford, cargo que dejó en abril en medio de una reorganización del equipo directivo. Antes había estado al frente de Project Titan, el proyecto de auto autónomo que Apple canceló en 2024, y fue vicepresidente senior de ingeniería en Tesla, donde supervisó el desarrollo del Model 3. También fue el primer empleado contratado por Segway.

Una llamada que cambió de destino

Scaringe contó que buscaba desde hacía tiempo un perfil como el de Field para conducir la operación diaria de Mind Robotics. Por eso lo contactó apenas se confirmó su salida de Ford, aunque la primera llamada tenía otro motivo: pedirle una recomendación sobre quién podía ocupar el puesto.

"Encontramos una alineación muy profunda en cómo pensamos esto desde la misión general del negocio, pero más importante todavía, encontramos una alineación profunda en cómo trabajamos los dos y en cómo armamos equipos", dijo Scaringe sobre esa conversación.

Ambos terminaron coincidiendo en que el indicado era el propio Field. Scaringe seguirá vinculado a Mind Robotics, pero la operación diaria —producto, ingeniería y operaciones— quedará en manos del nuevo presidente.

Qué hará Mind Robotics

La empresa se presentó en noviembre de 2025 como un spinoff de Rivian enfocado en construir infraestructura completa de robots para la manufactura industrial. En mayo sumó 400 millones de dólares a su financiamiento y acumula más de mil millones, con inversores como Accel, Andreessen Horowitz, Eclipse, Kleiner Perkins y los brazos de capital de riesgo de Volkswagen y Salesforce.

A diferencia de los robots humanoides que desarrollan Tesla y otras compañías, Mind Robotics no busca replicar toda la biomecánica humana. Sus equipos están diseñados a medida para tareas específicas y funcionan con modelos de fundación entrenados para automatizar procesos de manufactura a gran escala.

Rivian es el primer cliente y a la vez el entorno de entrenamiento de Mind Robotics: presta su planta de alto volumen para que los modelos se prueben y desplieguen antes de llegar a otras fábricas. Ese esquema, poco habitual entre los fabricantes de autos eléctricos, marca una diferencia frente a competidores que desarrollan robótica solo para uso interno.

"Integrar inteligencia artificial y robótica es uno de los desafíos de ingeniería más importantes, y más difíciles, de nuestra época", afirmó Field en un comunicado difundido por la compañía.

"Mind reunió un equipo excepcional y tiene una ventaja única: la capacidad de desplegar y aprender dentro de una fábrica real y de alto volumen desde el primer día", agregó.

Mind Robotics es la segunda compañía que Scaringe crea por fuera de Rivian. La primera fue Also, una empresa de micromovilidad.