Disney presentó esta semana en la VIEW Conference de Italia los primeros 30 minutos de Hechizo: Bienvenidos a Hexe, su nueva película de animación original que ya está en las últimas etapas de postproducción. Lo que más sorprendió del adelanto no fue la historia, sino su arranque: un prólogo en animación tradicional 2D, un formato que el estudio no usaba en un largometraje desde Tiana y el sapo, en 2009.
Un regreso al trazo de siempre
El fragmento bidimensional estuvo a cargo de Tyler Pacana, que ya había trabajado en el corto Érase una vez un estudio (2023) para Disney Plus, una pieza que repasaba cien años de historia del estudio combinando sus distintos estilos de animación.
Ese comienzo, según detalló el medio especializado Cartoon Brew, sirve para explicar el origen del mundo mágico de la película y dialoga directamente con títulos emblemáticos del catálogo Disney, como La Bella y la Bestia (1991), La Bella Durmiente (1959) y La Cenicienta (1950).
La secuencia muestra cómo ese universo nació de la mano de brujas y magos que escapaban de una persecución. También presenta a Billie, la protagonista, una joven que vino al mundo con poderes que todavía no puede dominar y que la exponen al peligro. El prólogo termina con un par de cuervos que intentan llevársela a través de un portal que ella misma abre sin querer.
El resto del film apuesta a otro estilo
Más allá de esa apertura, el equipo de Hechizo: Bienvenidos a Hexe eligió para el cuerpo de la película una animación tridimensional estilizada, la marca registrada del estudio. La decisión toma distancia del intento de render no fotorrealista que Disney había probado en Wish: El poder de los deseos (2023).
El contraste entre el prólogo dibujado a mano y el resto del metraje funciona como un puente entre dos épocas del estudio: el rescate de una técnica que parecía abandonada y la búsqueda de una identidad visual propia para sus producciones actuales.
Con la postproducción en su tramo final, Hechizo: Bienvenidos a Hexe se encamina a sumarse a la lista de largometrajes originales de Disney, en un momento en que el estudio revisa su legado animado mientras define hacia dónde va su estilo.