Recientemente, el psicólogo musical Michael Bonshor de la Universidad de Sheffield aplicó una nueva fórmula para medir el impacto emocional de las canciones.

Cómo se construyó la ecuación

Bonshor combinó variables como ritmo, tonalidad y letra para crear un índice que cuantifica la felicidad que genera una pieza musical. Cada factor se ponderó según estudios previos de psicología de la música.

El hallazgo principal

Al evaluar cientos de temas, la ecuación señaló un único canción como la más capaz de inducir alegría en los oyentes. El investigador explicó que "el resultado refleja cómo ciertos patrones son percibidos como positivos por la mayoría de las personas".

Implicaciones del descubrimiento

Este método abre la puerta a aplicaciones en terapia musical, publicidad y creación de playlists que busquen mejorar el estado de ánimo. Bonshor apunta a seguir afinando la fórmula con datos de distintas culturas y edades.

Con estos avances, la ciencia de la música avanza hacia una comprensión más precisa de cómo los sonidos pueden influir en nuestras emociones.