Daniela Arias se colgó la medalla de oro en la disciplina de esports de los Juegos Suramericanos 2026, que se disputan en Santa Fe. Lo hizo en EA FC 26, el simulador de fútbol que domina desde hace años. La particularidad: había dejado la competencia para ser madre y volvió especialmente para este torneo.
La definición fue de película. En la final, un pase de Marcelo —el exlateral brasileño que aparece como carta en el juego— habilitó a Giuliano Simeone, que definió al rincón inferior derecho. El gol desató el grito de Arias y de la hinchada argentina presente. La presea dorada quedó para la delegación nacional.
De la PlayStation del abuelo a la élite
Arias arrancó con los juegos de Family, Sega y Nintendo. El recuerdo más nítido que guarda es el día en que su abuelo llegó con la primera PlayStation y el juego de Tarzán. Después vinieron los Winning Eleven y PES, hasta que el título mutó a eFootball y ella se pasó a FIFA.
El salto al plano competitivo llegó con PES 18. Hasta entonces jugaba ligas Master y modo carrera, siempre offline. Cuando compró la PlayStation 4 con su pareja descubrió el modo online. Cometió un error que le abrió puertas: usó su nombre completo como ID, Arias Daniela. Cada vez que ganaba, le escribían para preguntar si era mujer. Así empezaron las invitaciones a clanes y equipos. Jugó para Atlético Tucumán y después en Maycam Evolve.
Su última competencia antes del parate la disputó con siete meses de embarazo y salió campeona. El retiro formal fue en EA FC 24, representando a Maycam en una liga brasileña.
La decisión de ser madre y el llamado inesperado
Con su pareja venían postergando la maternidad por la carrera. "Si no somos padres ahora, no lo íbamos a hacer", contó Arias sobre una decisión atravesada por el reloj biológico. Querían tener un hijo y ella lo tenía claro: había ganado, jugado y viajado lo suficiente. Era momento de parar.
Entre mamaderas y pañales, cuando Enzo dormía, aprovechaba esos ratos para jugar. Lejos de las exigencias de la alta competencia. Hasta que llegó la convocatoria para los Suramericanos. En el ámbito masculino hubo clasificación; en el femenino no hay jugadoras y ella siempre fue la única en un nivel competitivo, con títulos presenciales tanto en PES como en FIFA. La elección pasó más por su experiencia.
La decisión de aceptar no fue sencilla. Valoró que la Asociación de Deportes Electrónicos y Videojuegos de Argentina (DEVA) y la organización olímpica confiaran en ella, pero nunca se había separado de su hijo. "Es muy chiquito para que yo lo deje solo", pensaba. Su pareja, sus amigos y su familia la empujaron: le prometieron que lo cuidarían. "No quería fallarles a los que me aguantaron", reconoció.
Entrenar cuando el bebé duerme
La preparación se adaptó a la rutina de la maternidad. Entrenaba de noche, cuando Enzo dormía y quedaba al cuidado del padre. Eran días específicos. También sumaba sesiones con amigos de una o dos horas cada dos o tres días, un ritmo distinto al de una competidora de tiempo completo.
El esfuerzo rindió. Arias se subió a lo más alto del podio en Santa Fe y firmó una consagración histórica para el deporte electrónico argentino. Detrás del joystick, con la camiseta de la Selección, gritó un gol que quedará en la memoria de la delegación.
La medalla ya está en sus manos. El siguiente paso, según dejó entrever, es seguir combinando la maternidad con la competencia, ahora con un logro que ninguna otra mujer argentina había alcanzado en unos Juegos Suramericanos de esports.