El brasileño Dani Alves, de 43 años, llegó a Formosa para participar de una actividad como pastor evangelista y mantuvo un encuentro con el gobernador Gildo Insfrán. La visita se da en el marco de su recorrido por distintos países, donde comparte su fe y predica ante congregaciones numerosas.

El exlateral, que estuvo detenido por una causa de abuso sexual, se volcó de lleno a la prédica religiosa después de recuperar la libertad. La invitación que circula entre sus seguidores lleva el lema "El impacto de su gloria" y convoca a los fieles a activar su fe.

Un recorrido que ya lleva varios países

Alves viene desarrollando esta actividad en distintas naciones, con convocatorias que reúnen a multitudes. Su presencia en Formosa se enmarca en esa gira y contempló una reunión institucional con el mandatario provincial antes del acto central.

El paso del brasileño por la provincia generó expectativa entre sus seguidores locales, que se preparan para escucharlo predicar. La cita busca replicar el formato de encuentros masivos que ya protagonizó en otros destinos.

De los estadios a los púlpitos

La transición de Alves hacia el evangelismo se produjo tras su paso por la Justicia, que derivó en una condena por abuso sexual. Una vez en libertad, el exjugador del Barcelona y de la Selección de Brasil orientó su actividad pública hacia la religión.

Su llegada a Formosa forma parte de una agenda que combina predicación y encuentros con autoridades. El evento se presenta como una convocatoria abierta para quienes quieran participar de la prédica.