Stephen Curry volvió a mostrar por qué sigue siendo una amenaza imposible de contener. El base de los Golden State Warriors anotó 44 puntos y lideró el triunfo 119-114 sobre los Minnesota Timberwolves el miércoles por la noche en Minneapolis, en un partido en el que su equipo necesitó su mejor versión ofensiva de lo que va de la temporada.

La cifra no es menor: se trata de la 46ª vez que Curry supera los 40 puntos desde que cumplió 30 años, un récord en la NBA. A su lado, Yaxel Lendeborg sumó 26 unidades y ambos combinaron 70 puntos para sostener el ataque de los Warriors.

La estrategia detrás de los 44

El cuerpo técnico de Golden State diseñó un plan claro para incomodar a la defensa de Minnesota: sacar al pívot Rudy Gobert de la zona pintada. Para eso recurrieron a pantallas altas con Curry durante la primera mitad, con el objetivo de arrastrar al francés hacia espacios abiertos y liberar el carril.

El plan funcionó. Los Timberwolves, que jugaban su primer partido tras la artroscopia de rodilla derecha de Anthony Edwards, lucieron dispersos en defensa y un Curry agresivo aprovechó cada espacio. En los primeros siete minutos lanzó seis tiros y agregó diez más en el segundo cuarto. Al descanso ya acumulaba 23 puntos, con 8 de 16 en tiros de campo y cinco triples, el último desde 9,5 metros.

Un contraste con la noche anterior

El rendimiento del miércoles contrasta con lo ocurrido dos noches antes, cuando los Denver Nuggets se volcaron a frenarlo. En ese partido Curry intentó un solo tiro en la primera mitad y terminó con un 8 de 8 en tiros de campo, eficiente pero con poca participación.

Ante Minnesota, en cambio, el base recuperó el protagonismo y volvió a ser el eje del ataque de los Warriors, que se apoyaron en su mejor noche estadística del arranque de temporada para quedarse con la victoria.

La ausencia de Edwards, confirmada tras su intervención quirúrgica, dejó a los Timberwolves sin su principal referencia ofensiva y condicionó la rotación del equipo local.