El 24 de septiembre de 1991 la industria musical estadounidense vio salir al mercado cuatro discos que, con el tiempo, se convirtieron en referentes de sus géneros. Uno de ellos es Nevermind, el segundo álbum de Nirvana, que transformó el panorama del rock.
El impacto de "Nevermind"
Con su sonido crudo y melódico, el álbum catapultó al grunge a la corriente principal. Canciones como "Smells Like Teen Spirit" encabezaron listas internacionales y vendieron millones de copias en todo el mundo. La obra recibió elogios de críticos y se consolidó como un hito cultural que definió una generación.
Los otros tres lanzamientos de esa jornada también lograron repercusiones duraderas, consolidándose como piezas clave en la discografía de sus respectivos artistas y contribuyendo al auge de la música alternativa a principios de los noventa.
Ese día quedó registrado como una fecha emblemática para la música, recordada cada año por fanáticos y especialistas que celebran la influencia de esos discos en la evolución del sonido contemporáneo.