En septiembre de 2024 el gobierno de Javier Milei registró una fuerte presión sobre el mercado cambiario: el Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró solo 473 millones de dólares, mientras la salida de divisas a través de la Formación de Activos Externos (FAE) acumuló 51,648 mil millones desde que se flexibilizaron los controles.
Saldo de reservas y compra de dólares
Según datos de la consultora 1816, la compra del BCRA en ese mes fue la más baja del año, reduciéndose a menos de la mitad de lo adquirido en julio. En contraste, la entidad de inversión CIARA liquidó 3,227 mil millones de dólares, y el resto de los agentes registró un déficit de ‑2,755 mil millones en el mercado de cambio libre (MLC), el más negativo desde las elecciones de 2025.
"El resto de los sectores tuvo un saldo de -2,755 mil millones en el MLC, el peor desde 2025", explicó la consultora 1816.
Presión sobre el tipo de cambio
El intento de mantener estable el dólar oficial costó al mercado un fuerte aumento de las tasas de interés. La Fundación Encuentro señaló que la tasa de referencia TAMAR alcanzó 26,5 % anual en agosto‑septiembre. A pesar de ello, el precio del dólar rondó los 1.500 pesos, con una banda superior cercana a los 1.880 pesos, dejando un margen limitado antes de tocar el techo.
"Contener el tipo de cambio implicó un salto de la tasa TAMAR al 26,5 %", indicó la Fundación Encuentro.
Desafíos de financiamiento y escenarios
El gobierno enfrenta un calendario de vencimientos que se concentra a partir de 2027, en un contexto de financiamiento internacional más restrictivo y un mercado de deuda local poco activo. Tres posibilidades se perfilan para el último trimestre: seguir usando altas tasas e intervenciones para frenar la presión cambiaria; aceptar una corrección más rápida del tipo de cambio por la escasa acumulación de reservas; o ver agravarse la situación si las condiciones de financiamiento se deterioran aún más.
El riesgo país se mantiene por encima de los 600 puntos, reflejando la creciente incertidumbre sobre la capacidad del modelo económico para sostenerse sin generar mayor presión sobre el tipo de cambio.