La carta llegó al Ministerio de Transporte bonaerense el viernes pasado. La firman Roberto Rodríguez, Daniel Tenisci, Daniel De Ingenis y Fabio Ferreira, presidentes de cuatro cámaras que agrupan a empresas de colectivos de jurisdicción provincial y comunal. El pedido es concreto: que el ministro de Transporte bonaerense, Martín Marinucci, frene un proyecto que replica lo que ya hicieron Nación y la Ciudad de Buenos Aires, un incremento del 30% en la tarifa técnica de referencia para las unidades que se muevan a gas natural comprimido.

El conflicto

Dicen que el mecanismo devalúa artificialmente la flota diésel, que no hay estaciones de carga suficientes en el conurbano para sostener semejante conversión y que, en un sistema donde el Estado ya no cubre los costos operativos mínimos, castigar a quien no puede pagar una tecnología cara es un exceso regulatorio. Hay un dato que es determinante y que flota en todo el asunto: el importe de los subsidios es el mismo; por lo tanto, cuando se suman los colectivos a GNC a las flotas pierden automáticamente los que funcionan a gasoil.

Antecedentes

Existe un antecedente a esta carta ya que cuatro cámaras son las mismas que hace siete meses acusaron a un competidor, La Nueva Metropol, de manipular el sistema de subsidios para quedarse con una porción mayor de la torta. El 26 de diciembre pasado, la Ctpba, la Cetuba y la CEAP se presentaron ante la Secretaría de Transporte para denunciar al Grupo La Nueva Metropol por un supuesto esquema de migración de secciones tarifarias.

El laboratorio de Moreno

En el municipio de Moreno hay un laboratorio en miniatura que pone sobre la mesa los intereses económicos y políticos. Ahí opera desde 1963 Transportes La Perlita, dueña de los recorridos comunales, con 410 unidades y la totalidad de los subsidios distritales. La empresa pertenece a varios socios históricos, entre ellos el Grupo Empresario Prieto, el mismo representante de Mercedes-Benz dueño de Colcar.

Consecuencias

El resultado que buscan es que la balanza no se incline hacia la tecnología que trajeron los chinos. Además hay un asunto ausente que muestra una incongruencia: mientras el parque automotor tiene fuertes incentivos para ir hacia tecnologías limpias, como híbridos o eléctricos, el dinero del transporte público camina sin ningún debate hacia el GNC. El poderoso gremio del sector, la UTA, que comanda Roberto Fernández, apoya a las empresas pymes que no quieren pertenecer a la estructura de los grupos Dota y Metropol.