Ante una caída del 20,8% en sus ventas de vehículos durante los primeros ocho meses de 2024, los principales fabricantes chinos —BYD, Chery, XPeng, GAC, Leapmotor y Geely— están evaluando la instalación de plantas de ensamblaje y baterías en Europa. La primera producción se espera en Hungría a finales de este año.
Expansión de BYD y socios europeos
Alfredo Altavilla, asesor de BYD en el continente, indicó que la compañía precisará tres plantas de ensamblaje y una fábrica de baterías para sostener su crecimiento y cumplir la normativa de la UE. > "Necesitaremos tres plantas de ensamblaje y una fábrica de baterías en Europa a largo plazo", afirmó Altavilla. El proyecto contempla iniciar la producción en Szeged, Hungría, mientras que España y Francia aparecen como opciones para una segunda instalación.
Otras marcas chinas buscan alianzas locales
Chery se asoció con Ebro para usar la antigua planta de Nissan en Barcelona. XPeng y GAC fabrican mediante Magna en Austria. Leapmotor prepara la producción en instalaciones de Stellantis en España, y Geely avanza con Ford en Valencia.
Caída de ventas y auge de exportaciones en China
De enero a agosto se vendieron 11,7 millones de autos de pasajeros en China, un descenso del 20,8% respecto al mismo periodo del año anterior; en agosto la caída fue del 23,6%. En contraste, las exportaciones alcanzaron 888 000 unidades en agosto, un aumento del 77,8% interanual, representando el 38% de las ventas mayoristas frente al 20% del año previo.
Presiones arancelarias y normativa europea
Desde octubre de 2024 la UE aplica derechos compensatorios del 7,8% al 35,3% sobre autos eléctricos con baterías fabricados en China, sumados al arancel general del 10%. La Comisión permite acuerdos de precios mínimos, pero no elimina los gravámenes. Además, el proyecto de ley "Industrial Accelerator Act" propone requisitos de contenido europeo para compras públicas, buscando empleo y transferencia tecnológica. La norma aún debe ser aprobada por el Parlamento y el Consejo.
Con estas decisiones, los fabricantes chinos intentan reducir su dependencia de importaciones y adaptarse a las exigencias del mercado europeo, lo que podría abrir nuevas oportunidades de inversión en América Latina, incluida Argentina.