La televisión argentina celebra hoy 75 años; la señal estatal, antes conocida como TV Pública, adoptó el nombre Canal 7 durante una rueda de prensa en el Teatro Liceo, ante representantes de todo el sector audiovisual.
Renombramiento y retos
El cambio de marca llega en medio de una transformación profunda del medio tradicional. Los defensores de la televisión abierta afirman que su formato clásico resulta anticuado y poco competitivo frente a servicios de streaming, YouTube y TikTok, que dominan el consumo de los jóvenes.
Audiencia teatral como termómetro
En el mismo evento, el empresario Carlos Rottemberg informó que el espectáculo encabezado por Agustín “Rada” Aristarán se convirtió en la función más concurrida según los registros de la AADET. "No se trata de que Rada mejore su actuación, sino de que ahora aparece todas las noches en la televisión", señaló Rottemberg. > "Rada arrastra público al teatro como hacía antes la televisión tradicional", afirmó.
Señales de resistencia
A pesar de la competencia digital, la programación lineal sigue generando interés. Programas como "Otro día perdido", conducido por Mario Pergolini, mantienen conversaciones en redes y otras pantallas, demostrando que la TV abierta aún puede crear momentos de debate.
Perspectivas del sector
La productora Vanessa Ragone, presente en la mesa redonda organizada por la SAGI, advirtió que la ficción televisiva está casi desaparecida en los canales de aire. Sin embargo, destacó su apego a series internacionales como la española La promesa, que acumula cientos de episodios. > "Me engancho a la ficción española porque muestra lo que la televisión tradicional aún puede ofrecer", comentó Ragone.
El encuentro concluyó con la convocatoria a seguir discutiendo el futuro de la ficción y la programación abierta en los próximos meses, bajo la coordinación de la Sociedad Argentina de Gestión de Autores e Intérpretes.