En septiembre de 2026, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que la diferencia de precios entre el productor y el consumidor final alcanzó 3,79 veces, lo que implica que por cada peso recibido en la puerta del campo, el comprador paga casi cuatro pesos en los supermercados.
El estudio indica que la participación del productor en el precio final se ubicó en 27,3 %, con un leve incremento de dos puntos porcentuales respecto al mes anterior.
Productos con mayor desvío
La mayor disparidad se registró en la naranja, cuyo precio pasó de $97,3 en origen a $1.665,1 en la góndola, equivalentes a 17,1 veces la referencia del campo. El limón y la lechuga también mostraron brechas elevadas, de 10,5 y 9,6 veces respectivamente.
Productos donde el productor retuvo más valor
En el extremo opuesto, el zapallito apenas duplicó su precio, alcanzando 1,4 veces la referencia del campo. Pollo y huevos presentaron una relación de 2,3 veces.
Causas del aumento en origen
El precio al productor subió 43,1 % interanual y 3,7 % respecto al mes anterior. Los mayores impulsos provinieron del zapallito (+289,5 %), la zanahoria (+114,3 %) y el pimiento (+100 %), este último afectado por problemas de maduración que redujeron la oferta. También se registraron aumentos en mandarina (+72,7 %), limón (+50 %) y tomate redondo (+41,3 %).
Repercusión en la canasta del consumidor
En la etapa final, los precios al consumidor crecieron 31,6 % interanual y 2,2 % mensual. Los productos que más encarecieron fueron el pimiento (+49,6 %), la zanahoria (+33,6 %), la calabaza (+33,0 %) y la cebolla (+30,7 %). Algunas frutas y verduras, como la frutilla, la lechuga, la berenjena y el zapallito, mostraron descensos de entre 8 % y 27,5 %.
El informe advierte que la ampliación de la brecha podría presionar el poder adquisitivo de los hogares y recomienda seguir monitoreando la evolución de los precios regionales.