El actor Brian Austin Green, de 53 años, contó que alrededor de 2014‑2015, cuando tenía entre 39 y 40 años y estaba casado con Megan Fox, sufrió una repentina afección neurológica que le dejó sin poder desplazarse, hablar, leer ni escribir.

Un cuadro sin diagnóstico

Los especialistas que lo atendieron no lograron precisar la causa exacta. Algunos sospecharon una inflamación interna vinculada a su alimentación, mientras que otros atribuyeron el problema al estrés emocional que no supo manejar.

"Nunca me diagnosticaron del todo. Tenía inflamación interna, por la dieta", declaró Green.
"Pensaron que fue simplemente estrés emocional, que no supe manejar bien las cosas", añadió.

Cuatro años y medio para volver a ser él

El proceso de recuperación se extendió cuatro años y medio. Durante ese tiempo, el actor tuvo que volver a aprender a caminar y a hablar, además de retomar la lectura y la escritura, actividades que antes daban por sentadas.

"Tuve que aprender a caminar y a hablar de nuevo", recordó.

Para reconstruir su vida, Green inició una terapia intensiva con una psicoterapeuta de origen ucraniano, quien le dio indicaciones precisas para expresar sus emociones y aplicarlas en conversaciones cotidianas. Aunque al principio le generó temor, los ejercicios resultaron exitosos.

"Dios mío, hice exactamente lo que me dijiste. Estaba aterrado, pero funcionó a la perfección y tuvimos una conversación increíble", recordó.

El actor reconoce que la experiencia lo obligó a replantear su relación con el trabajo y a buscar una versión más equilibrada de sí mismo.

Perspectiva futura

Tras superar la crisis, Green volvió a los sets y sigue trabajando en la industria del entretenimiento, aunque ahora incorpora las lecciones aprendidas sobre manejo del estrés y la salud emocional en su día a día.