Atoco, la empresa emergente con sede en Irvine, California, reveló una máquina que aprovecha el calor sobrante de los centros de datos de inteligencia artificial para producir agua potable, sin requerir conexión eléctrica.

Cómo funciona la tecnología

El corazón del dispositivo son los MOF (estructuras organometálicas), materiales porosos que actúan como una esponja molecular. El aire circula a través de ellos, atrapando vapor de agua incluso cuando la humedad relativa es tan baja como 13 %. Cuando el MOF se calienta –hasta 38 °C gracias al calor residual– libera el agua acumulada, que se condensa y se recoge.

"Un gramo de MOF puede absorber el equivalente a dos canchas de fútbol", explicó Omar Yaghi, fundador de Atoco y laureado con el Nobel de Química en 2025.

Impacto y limitaciones

Según Samer Taha, director ejecutivo de Atoco, alrededor del 70 % del calor residual industrial se desperdicia, disipándose en océanos o atmósfera. Convertir esa energía en agua podría generar "billones de litros" potenciales. Sin embargo, el decano Seth Cohen de la UC Irvine advierte que, sin una fuente externa de calor, los MOF siguen necesitando energía para liberar el agua, lo que complica su uso en zonas rurales aisladas.

Próximos pasos y mercado

El modelo de Irvine produce hasta 300 L de agua al día; la compañía trabaja en una versión comercial que alcance 1.000 L diarios. Ya instaló cinco pilotos conectados a la red eléctrica en EE. UU. y en países del Consejo de Cooperación del Golfo. Atoco indica un costo de USD 5 por tonelada métrica, competitivo frente a plantas de desalinización tradicionales, aunque aún por encima de los proyectos más modernos que llegan a USD 2.

"Necesitaremos entre tres y cinco años para reducir el precio a esos niveles", afirmó Taha.

La empresa espera recibir los primeros pedidos de su producto comercial antes de fin de año y mantiene conversaciones con grandes compañías tecnológicas para probar la solución en sus centros de datos, sin revelar nombres ni costos específicos.