Un robot bautizado AthenaZero, creado por el Robotics and AI Institute (RAI), demostró que puede lanzar, recibir y batear pelotas de béisbol con una coordinación que imita la motricidad humana. El sistema, presentado en un video, representa un paso importante hacia máquinas capaces de interactuar dinámicamente con objetos, en lugar de limitarse a mover piezas de un lugar a otro.
El desarrollo fue publicado en la revista Science Robotics y liderado por Andrew S. Morgan, quien explicó a TechXplore que el objetivo era estudiar cómo la masa y la fuerza de un robot pueden asemejarse más a las de una persona. "Queríamos entender cómo diseñar un robot que pueda ser rápido y delicado a la vez", señaló Morgan.
Un diseño que cede ante la fuerza
A diferencia de los robots industriales tradicionales, construidos para ser rígidos y precisos, AthenaZero tiene articulaciones que pueden ceder ante fuerzas externas. Esta característica le permite responder de manera controlada cuando interactúa con objetos o con su entorno. El robot está formado por un torso central, dos brazos con manos y un sistema de motores y engranajes.
Los investigadores también se enfocaron en reducir la inercia efectiva del robot, es decir, su resistencia a los cambios de movimiento. Una inercia más baja facilita que los brazos aceleren y desaceleren rápidamente, mejorando su reacción ante objetos en movimiento. Según Morgan, este es el primer intento del equipo con este enfoque de baja inercia.
El béisbol como campo de pruebas
El béisbol ofreció un escenario ideal para evaluar problemas complejos de manipulación. Lanzar requiere coordinar movimientos para transferir fuerza, recibir demanda responder a un objeto que se aproxima y controlar el impacto, y batear exige sincronizar ambos brazos para golpear en el momento justo. Estas tareas superan la previsibilidad de la automatización fabril.
Los experimentos buscaron demostrar el potencial del diseño mecánico, no que el robot ya pueda desempeñar una amplia variedad de trabajos en condiciones reales. AthenaZero forma parte de un esfuerzo más amplio por comprender cómo la construcción física de un robot influye en su capacidad de manipular objetos.
La manipulación robótica sigue siendo un desafío mayor. Este avance sugiere que combinar rigidez y flexibilidad podría ser clave para máquinas más versátiles en el futuro.