Moria Casán y el actor‑director Mario Castiglione, quienes se cruzaron en los teatros de revista de la calle Corrientes durante la década de los 80, pasaron de compañeros de elenco a pareja, tuvieron a su hija Sofía Gala en 1987 y se separaron en 1990 tras denuncias de maltrato.

Los inicios entre bambalinas

En los vibrantes escenarios correntinos, Casán y Castiglione compartían el escenario y, fuera de él, intercambiaban miradas desde el camarín. El director, proveniente de Los Hornos, se acercaba para observar el número de la vedette y, poco a poco, surgió una amistad que se alimentó de conversaciones sobre política y teología.

"Mario venía de una vida bohemia, era muy culto, amante de la política. Era un tipo muy cabeza abierta y conservador a la vez, como me gustan a mí", recordó Casán en una entrevista.

De la amistad al matrimonio

En 1986 la pareja oficializó su vínculo con una boda que consolidó su proyecto artístico conjunto, creando una compañía teatral propia. Un año después nació Sofía Gala Castiglione, la primera hija de la famosa diva, reforzando su vínculo tanto en lo personal como en lo profesional.

La ruptura y los episodios de violencia

A comienzos de la década de los 90, la relación mostró signos de desgaste. En 1990 Casán decidió separarse, señalando que la exposición mediática y los conflictos internos habían deteriorado la convivencia. En una entrevista posterior, la actriz describió episodios de agresión física.

"Me pegó y me voló hasta las pestañas", afirmó Casán, al referirse a los maltratos que habría sufrido.

Un legado que vuelve a la pantalla

El reciente estreno de la biopic sobre la vida de Casán en Netflix reavivó el interés por esta historia, mostrando al público la complejidad de una relación que marcó la escena del espectáculo argentino.

Moria Casán, Mario Castiglione, 1986, 1990 y Sofía Gala son hitos que siguen resonando en la memoria colectiva del teatro y la televisión del país.