La vida de Adabel Guerrero dio un giro inesperado cuando conoció a Rodrigo Alenaz. En una charla con Nazarena Vélez, la bailarina admitió que ya había perdido la ilusión en su relación con Martín Lamela, padre de su hija Lola, pero no se decidía a dar el paso.
Un punto de inflexión
Fue el encuentro con Alenaz lo que la llevó a tomar la decisión de separarse. Guerrero recordó que se resistía a desarmar la familia que había construido durante 17 años, pero que la conexión con Alenaz fue como una señal de que era hora de cambiar.
"Me voló la cabeza", dijo la bailarina sobre su encuentro con Alenaz.
Un proceso de reflexión
Guerrero admitió que había estado en un punto de quiebre emocional y que incluso había recurrido a tratamiento psiquiátrico. Su psiquiatra le había recomendado abordar el tema de su relación, pero ella se resistía.
Una nueva realidad
Hoy, la artista dice que su hija Lola está bien y contenta, y que Lamela también está bien. Guerrero subrayó que no tiene margen para seguir en un vínculo que ya no la hace feliz y que Alenaz se mostró como una persona especial desde el principio.
Un nuevo capítulo
La bailarina dijo que ya no llora por la pérdida de su familia, sino que está enfocada en su nuevo capítulo con Alenaz. A sus 47 años, Guerrero afirma que no tiene tiempo para seguir en una relación que no la hace feliz.