Durante los últimos días, los prolongados cortes de luz en La Habana obligaron a los grupos teatrales a reinventar sus presentaciones. En el barrio de Vedado, la compañía Impulso Teatro decidió seguir adelante, pese a la falta de aire acondicionado, sonido e iluminación convencional.
Adaptación en la penumbra
Los actores sustituyeron los focos eléctricos por lámparas recargables y velas, creando escenarios iluminados de forma improvisada. Cada función se monta en salas donde la oscuridad se rompe solo por la tenue luz de estos recursos.
"Preferimos seguir bajo la luz de una vela que abandonar el escenario", afirmó Linda Soriano.
El teatro como resistencia cultural
Para los artistas que permanecen en la isla, el teatro sigue siendo un refugio cultural y una forma de sostener la tradición ante la emigración de jóvenes talentos y la profunda crisis económica. La decisión de continuar, aun con demoras y dificultades de transporte, refleja el compromiso de los actores con su público y con la identidad cubana.
"El espectáculo debe continuar", reiteró la directora, subrayando la importancia de mantener viva la escena artística.
A pesar de los obstáculos, el grupo mantiene su calendario y sigue atrayendo a espectadores que buscan un momento de normalidad en medio del caos energético.