Juana Viale tomó el mando del programa "La Noche" y, en ausencia de la famosa conductora, dio espacio a Ana Rosenfeld, abogada de Wanda Nara, y Elba Marcovecchio, defensora de Mauro Icardi. Las dos profesionales intercambiaron argumentos durante gran parte del programa, mientras las periodistas Luciana Rubinska y Karina Iavícoli intentaban aclarar la disputa judicial que los envuelve.

Privacidad vs. exposición mediática

Al iniciar la charla, Viale preguntó si los procesos judiciales entre Nara e Icardi debían considerarse asuntos estrictamente privados. Rosenfeld respondió de inmediato que "todo es de índole privada", pero Marcovecchio interrumpió con una observación sarcástica que marcó el tono del intercambio.

"Le gusta responder primero, eso le deja el rebote", comentó Marcovecchio.

Rosenfeld insistió en que los temas familiares deben mantenerse reservados, mientras la otra abogada cuestionó la veracidad de la información circulante, acusando a los medios de difundir datos sin fundamento.

"¿Vamos a hablar la verdad o a mentir?", replicó Rosenfeld.

Acusaciones de filtración y el caso de los pasaportes

El diálogo se intensificó cuando se abordó la supuesta publicación de una prohibición de salida del país que, según Marcovecchio, nunca fue decretada. La abogada de Icardi sostuvo que la prensa recibe datos a través de contactos cercanos y que la información sobre la familia se ha filtrado indebidamente.

"La especialista en decir cosas distintas en televisión sos vos", lanzó Marcovecchio a su colega.

Posteriormente, el tema pasó a la supuesta sustracción de los pasaportes de las hijas de la ex pareja en Italia, un episodio que, según Rosenfeld, profundiza el distanciamiento entre ambas partes.

Reacciones de los periodistas

Las reporteras del programa intentaron calmar la tensión, recordando que ambas abogadas negaron ser fuentes directas para los medios. Iavícoli señaló que la información ya se conoce por ambas partes y pidió moderación.

"Chicas, por favor", intervino la conductora, buscando frenar el intercambio.

El debate dejó al público con una visión más clara de los puntos de fricción entre los representantes legales, aunque sin resolver los conflictos subyacentes.

Próximos pasos: se espera que el proceso judicial continúe en los tribunales, mientras la cobertura mediática sigue alimentando la polémica alrededor de la vida privada de los involucrados.