La china Qinwen Zheng se convirtió este domingo en la primera tenista local en ganar el WTA 1000 de Beijing, luego de vencer a la rusa Mirra Andreeva (5ª) por 7-5 y 6-4 en la final. La ex número 4 del mundo, de 24 años, ingresó al cuadro principal como wild card y cerró una semana histórica frente a su público.
Un camino de siete victorias
Zheng, nacida en Shiyan, provincia de Hubei, dejó en el camino a su compatriota Han Shi (231ª), la rusa Anna Kalinskaya (22ª), la checa Marie Bouzkova (27ª), la armenia Alina Charaeva (118ª), la ucraniana Elina Svitolina (7ª), la belga Elise Mertens (19ª) y la propia Andreeva. Así sumó su sexto título en el máximo nivel del circuito femenino.
"Cuando estaba en mi peor momento todos decían que no podría volver. Todos tenían dudas en mí. Finalmente, después de tantas derrotas, pude encontrar nuevamente mi fuego", declaró la tenista, que recuperará su lugar en el Top 25 del ranking.
La campeona olímpica en París 2024 venía de un proceso complicado: se sometió a una cirugía en su codo derecho a mediados de 2025, lo que la alejó de su mejor forma. "No puedo decir exactamente cuán cerca estoy de mi mejor versión. Pero es cierto, he logrado algo que nunca se había alcanzado cuando tenía 21 años", agregó.
Confianza y objetivos
Zheng también se refirió a lo que viene: "Quiero conseguir todos, así esta gente no puede decirme nada. Estoy muy feliz que di mis primeros pasos. Para mí aún hay más por venir". Y completó: "Estoy tan hambrienta honestamente por lo que vendrá en mi carrera porque conozco mi potencial y no quiero tener ningún arrepentimiento cuando me retire del tenis".
Un lugar en la historia
Además de ser la primera local en consagrarse en Beijing, Zheng se convirtió en la cuarta invitada en ganar un torneo de WTA 1000 y en la segunda que más games perdió rumbo a una consagración durante la Era Abierta (78), quedando cerca de la estadounidense Madison Keys, campeona del Australian Open 2025 con 87 juegos cedidos.
La finalista del Australian Open y de las WTA Finals en 2024 busca ahora consolidar su regreso. Con el título en Beijing, Zheng no solo rompió una marca para el tenis chino, sino que respondió a quienes habían perdido la fe en su juego.