Una prenda de vestir común puede convertirse en una pantalla interactiva. Un equipo de la Universidad Nacional de Singapur (NUS) desarrolló una tecnología que integra una superficie táctil directamente en la tela, sin necesidad de sumar un celular ni un dispositivo aparte. El anuncio de la universidad llegó el 22 de octubre, un día después de que la investigación se publicara en la revista científica Nature.
El prototipo fue cosido en la manga de una prenda y permite ver imágenes, reproducir videos, usar una calculadora o funcionar como brújula. Además, incorpora sensores que miden la temperatura corporal, detectan el movimiento del usuario y ajustan el brillo de la pantalla de forma automática.
Cómo se teje una pantalla
El equipo que dirige Tural Khudiyev, profesor adjunto de la Facultad de Diseño e Ingeniería de la NUS, fabricó fibras electrónicas capaces de emitir luz y registrar el contacto de los dedos. Cada fibra tiene alrededor de un milímetro de grosor y contiene 96 luces pequeñas. Para armar la pantalla, los investigadores entrelazaron 54 fibras y obtuvieron una superficie de unos 17 por 11 centímetros.
El resultado es una pantalla flexible que admite varios puntos de contacto al mismo tiempo, igual que la superficie de un smartphone. También puede recibir imágenes desde otros equipos por Bluetooth y responder a comandos de voz. La calidad de imagen, de todos modos, todavía está por debajo de la que ofrecen los celulares actuales: el objetivo central del trabajo es demostrar que los componentes electrónicos y las funciones táctiles pueden convivir con un material flexible sin alterar las propiedades habituales de una prenda.
La prueba de la lavadora
El desafío más concreto es la resistencia. A diferencia de un teléfono, una prenda se dobla, se mueve, se humedece y se lava. Para medir esa resistencia, los investigadores sometieron el prototipo a 50 ciclos de lavado en una lavadora convencional con detergente y a 1.000 pruebas de doblado.
Según los resultados difundidos por la NUS, el brillo de la pantalla y la sensibilidad táctil se mantuvieron prácticamente sin cambios después de esas pruebas. El equipo también verificó que el tejido conservaba una transpirabilidad similar a la del algodón, el poliéster y la mezclilla, un punto clave para que la prenda pueda usarse sin las incomodidades de los materiales rígidos o poco ventilados.
Salud y deporte, los usos posibles
Más allá de mostrar imágenes y ejecutar funciones básicas, los responsables del desarrollo ven aplicaciones en el seguimiento de la salud. Los sensores integrados recopilan datos sobre temperatura corporal y movimiento, y la propia pantalla sirve para consultarlos. Los desarrolladores también apuntan a ámbitos como el deporte y el monitoreo de las condiciones físicas de las personas.
"La atención médica es una...", plantea el material difundido sobre la investigación, que aún se encuentra en fase experimental. Por ahora, la tecnología funciona como prueba de concepto: falta recorrer el camino que separa un prototipo de laboratorio de una prenda disponible en el mercado.