Según el Vademécum Tributario 2024 elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), una persona con hábitos de consumo habituales y un nivel de ingresos medio‑alto termina tributando por lo menos 43 impuestos a lo largo de 12 meses. La cifra representa una reducción respecto a los 46 tributos que se contabilizaron en la edición anterior, tras la supresión de tres gravámenes internos mediante la Ley de Modernización Laboral.
Reducción de gravámenes
La normativa reciente eliminó impuestos que afectaban directamente a la telefonía móvil, a los seguros y a los automotores. Con esa medida, el número mínimo de tributos que grava a un ciudadano se redujo en tres unidades.
"El piso está en 43 tributos al año, aunque puede variar según la actividad de cada quien", señaló Nadin Argañaraz, presidente del Iaraf.
Distribución de los impuestos
El estudio identifica 150 tipos diferentes de tributos en el país, entre nacionales, provinciales y municipales. No todos son aplicables a un mismo individuo; la mayoría de la recaudación proviene de apenas 10 impuestos, que concentran el 92 % de los ingresos fiscales.
Escenarios de consumo y patrimonio
El análisis separó a la población en tres perfiles:
- Perfil básico: compra alimentos, paga servicios básicos y utiliza tarjetas de crédito. En este caso se contabilizan 20 cargas tributarias (8 nacionales, 5 provinciales y 7 municipales).
- Perfil intermedio: además posee vivienda y auto, paga seguros y combustible, y asiste a eventos culturales. La carga sube a 33 tributos (12 nacionales, 8 provinciales y 13 municipales).
- Perfil ampliado: incluye segundo vehículo, viajes de trabajo y vacaciones al exterior, y renovación anual de un auto. Aquí el total alcanza 41 impuestos (20 nacionales, 8 provinciales y 13 municipales).
A estos mínimos se añaden aportes y, según la situación laboral, el impuesto a las ganancias o el monotributo, lo que eleva la cifra a 43 tributos para quienes no fuman y a 46 para fumadores.
Contexto del sistema fiscal
El alto número de tributos responde al federalismo argentino, donde la potestad recaudatoria se reparte entre la Nación, las provincias y los municipios, generando una estructura compleja y costosa para los contribuyentes.