La industria argentina de maquinaria agrícola vive horas críticas. Tres de sus nombres más conocidos —Pauny, Metalfor y Vassalli— arrastran pasivos millonarios, sueldos atrasados y fábricas que funcionan a media máquina o directamente están paralizadas. El telón de fondo es un mercado que no despega: los patentamientos de tractores, cosechadoras y pulverizadoras se mantienen casi sin cambios, mientras los equipos importados, nuevos y usados, ganan cada vez más espacio desde abril de 2025.

El mercado, en números planos

Los datos de octubre que difundió la División de Maquinaria Agrícola de Acara (Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina) muestran un sector estancado. Ese mes se patentaron 551 unidades entre cosechadoras, tractores y pulverizadoras: un 0,5% menos que las 554 de octubre de 2025. En los primeros diez meses del año se acumularon 5.649 equipos, contra 5.689 del mismo tramo del año anterior, una caída del 0,7%.

Dentro de ese panorama parejo hay comportamientos muy distintos. Los tractores crecieron un 3,3% interanual, con 441 patentamientos en octubre. Las cosechadoras también subieron, un 1,5%, hasta las 66 unidades. Las pulverizadoras, en cambio, se derrumbaron: 44 unidades representan una retracción del 29% frente a las 62 de octubre del año pasado, el peor registro mensual del rubro.

Metalfor, el caso más reciente

La firma cordobesa de Marcos Juárez pidió la apertura de su concurso preventivo, según confirmó la empresa en un comunicado. La herramienta busca reordenar las obligaciones financieras y sostener la operación de un negocio que venía perdiendo aire mes a mes.

Al momento de la presentación, Metalfor acumulaba deudas con 23 bancos por $ 52.000 millones, de acuerdo con datos del BCRA. Unos $ 22.000 millones de ese total estaban clasificados en categorías de seguimiento especial a alto riesgo de insolvencia. La compañía registraba además 558 cheques rechazados por $ 5.348 millones, de los cuales apenas había cubierto el 11%. Sus plantas de Marcos Juárez y del estado brasileño de Paraná trabajaban al 50% de su capacidad.

El deterioro no empezó con el concurso. En julio de 2026 Metalfor ya había pedido un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante el Ministerio de Trabajo de Córdoba por los salarios atrasados de sus 600 empleados directos. A fines de 2025 había recibido un préstamo de USD 50 millones de la DFC, el banco de desarrollo del gobierno de Estados Unidos, a ocho años con dos de gracia. El crédito no alcanzó para revertir la caída.

Pauny: retención de tareas y plantas ocupadas

La crisis de Pauny escaló esta semana. En la planta principal de Las Varillas, Córdoba, los trabajadores resolvieron en asamblea retener tareas y permanecen dentro del establecimiento con un cartel que dice “Fábrica tomada”. En La Banda, Santiago del Estero, donde se producen las autopartes que después se ensamblan en Córdoba, unos cincuenta operarios ocuparon las instalaciones y avisaron que no se van a mover hasta recibir una respuesta de la empresa.

Desde la UOM seccional San Francisco aclararon que se trata de una retención de tareas y no de una toma formal. El reclamo es el mismo en ambas plantas: la empresa debe dos meses de salarios a su personal.

El caso de Vassalli completa el cuadro de las tres compañías más golpeadas, todas con cheques rechazados, sueldos impagos y actividad reducida. La combinación de un mercado interno sin crecimiento, costos que no bajan y una oferta importada que llega con precios difíciles de igualar mantiene a los fabricantes nacionales contra las cuerdas, sin señales claras de recuperación en el corto plazo.