Durante las décadas de 1950 y 1960, la teoría del desarrollo tuvo un eje de discusión que hoy parece lejano: si el crecimiento debía avanzar de forma equilibrada o desequilibrada. En ese debate se midieron Ragnar Nurkse, Paul Rosenstein Rodan y Arthur Lewis contra Albert Hirschman. La conversación con Manuel Zymelman (1930-2022), economista argentino formado en el MIT, permite reconstruir esa disputa y su relación con la Argentina.

Zymelman fue un caso singular: hablaba siete idiomas y se definía con ironía como "el mejor economista entre los cantantes y el mejor cantante entre los economistas". Estudió ingeniería industrial en la UBA, se doctoró en Economía Industrial en el MIT y enseñó en Northwestern, Harvard y Tufts. En Estados Unidos costeó sus estudios cantando en una sinagoga, vínculo que mantuvo durante 21 años.

Un diagnóstico sobre la Argentina

Junto a Guido Di Tella y con la colaboración de Alberto Petrecolla, publicó en 1967 Las etapas del desarrollo económico argentino. El libro aplicaba un esquema de Walt Whitman Rostow que dividía el pasaje del subdesarrollo al desarrollo en cinco etapas. Según Zymelman, ubicaban a la economía argentina más cerca de los países desarrollados que de los subdesarrollados, una coincidencia con Federico Pinedo y una diferencia con Raúl Prebisch y Rogelio Frigerio.

Los modelos y la heterogeneidad

Consultado sobre si la teoría del crecimiento sirve para explicar las diferencias entre sectores y regiones, Zymelman fue tajante: en sus inicios, no. Los modelos de Harrod, Domar, Solow y Swan trabajaban con un solo producto y no podían captar esas heterogeneidades. Hirofumi Uzawa intentó con dos sectores, pero tampoco alcanzó. "Fueron pensados para otra época, buscando responder a otras cuestiones", señaló.

El economista destacó los aportes empíricos de Leif Johansen, que combinó modelos agregados con el enfoque de insumo-producto de Wassily Leontief, y de Hollis Chenery, que puso la lupa en el sector manufacturero para detectar tendencias dentro de la industria.

Formas versus sustancia

Para Zymelman, la teoría del crecimiento terminó absorbiendo a la del desarrollo y la profesión perdió perspectiva. Lo resumió como un caso de "formas versus sustancia". El debate de los cincuenta y sesenta, en cambio, mantenía la pregunta de fondo sobre cómo se transforman las economías. La discusión sigue disponible para quienes quieran volver a ella.