El 28 de agosto pasado, el Club Deportivo Camioneros cumplió 17 años y su aniversario sirvió como excusa para una postal que hacía rato no se veía: Claudio "Chiqui" Tapia, presidente de la AFA, compartió el agasajo con Hugo Moyano y buena parte de la familia del líder sindical. El gesto selló un acercamiento entre el titular del fútbol argentino y el clan del que se había distanciado tras separarse de Paola Moyano y por roces con Pablo Moyano, el número dos del gremio.
La reunión no fue completa. Faltaron Facundo Moyano, de viaje en Mar del Plata mientras avanza una causa por presunta violencia de género contra su novia, y Liliana Zulet, esposa de Hugo, enfrentada con Pablo por el manejo de los negocios del sindicato a través de un holding de empresas.
La causa que mira las transferencias
La foto familiar llega en un momento incómodo: la Justicia intenta reconstruir el patrimonio de Tapia en una investigación por supuesto enriquecimiento ilícito. El fiscal Gerardo Pollicita presentó detalles de 37 transferencias desde el Sindicato de Camioneros a la cuenta sueldo de Tapia en el Banco Provincia entre enero de 2016 y enero de 2019, por un total de 1.494.678 pesos.
El vínculo entre Tapia y los Moyano viene de lejos. Fue delegado de la rama de recolección de basura cuando conoció a Paola, una de las hijas del jefe sindical, con quien tuvo dos hijos. Ya dentro del clan, escaló hasta secretario de Organización del gremio.
Del gremio al Ceamse y a la AFA
De la mano de Moyano y de Diego Santilli, actual jefe de Gabinete de Javier Milei, Tapia llegó a la Coordinación Ecológica Área Metropolitana del Estado (Ceamse), el relleno sanitario más grande de Buenos Aires. Primero fue vicepresidente, designado por la gestión macrista porteña; hoy preside la entidad, impulsado por el gobierno de Axel Kicillof, su actual sostén político. Ese rol lo conecta directamente con 45 intendentes, en su mayoría peronistas.
El fútbol también jugó a favor del reencuentro. Tapia ya había estado en la inauguración del estadio Hugo Moyano, en Esteban Echeverría, y la amistad entre sus hijos y los de Pablo —los nietos de Hugo— hizo el resto. Los hijos y nietos del jefe camionero fueron habitués de los últimos mundiales, con ubicaciones preferenciales.
Paola Moyano, en cambio, se mantiene al margen de los manejos del gremio: no ocupa cargos ni figuraría en la nómina de las empresas que orbitan alrededor de Camioneros.