Steely Dan consiguió que la batería de una canción de casi ocho minutos quedara lista en una sola toma durante la sesión de grabación, bajo la supervisión de sus fundadores Donald Fagen y Walter Becker.
Un caso fuera de lo habitual
La agrupación solía exigir a sus músicos de sesión extensas jornadas para lograr la interpretación exacta; la mayoría de sus pistas de percusión se grababan tras varios intentos. Este episodio muestra que, pese a su reputación de perfeccionismo, el grupo también pudo capturar la ejecución ideal de inmediato.
El hecho destaca una excepción notable en la historia de la banda, donde la eficiencia reemplazó al habitual proceso meticuloso.