Sylvester Stallone, de 80 años, reveló durante la promoción de su libro The Steps que la presión por moldear su cuerpo para los papeles de Rocky y Rambo desencadenó un trastorno alimenticio y una serie de problemas de salud.

La meta de un cuerpo “armadura”

Stallone explicó a la periodista Lulu Garcia‑Navarro, del podcast The Interview del New York Times, que consideraba su musculatura una herramienta indispensable para cada personaje. “Diseñé mi cuerpo como si fuera un felino salvaje”, comentó.

“Llegué a ser bulímico”, admitió el actor.

Durante la preparación de Rocky III (1982) alcanzó un nivel de grasa corporal de apenas 2,6 %, lo que, según él, pasó de ser un requisito profesional a una obsesión dañina.

Esteroides y cirugías

Cuando se le preguntó sobre el uso de sustancias para mantener la masa muscular, Stallone respondió sin rodeos: “Dios mío, tenés que hacerlo”. Indicó que alternaba ciclos de seis semanas con y sin esteroides.

El actor también detalló las intervenciones a las que se ha visto obligado: “He tenido nueve operaciones de espalda, dos de hombro y tres fusiones cervicales”. Aseguró que, pese a los implantes de alambre, sigue intentando mantenerse en forma.

“Tuvo un costo terrible”, señaló sobre los efectos de los aditivos.

Reflexiones a los 80

En la misma entrevista, Stallone confesó que, al interpretar a un personaje más frágil en Tierra de policías (1997), sintió una especie de liberación. A día de hoy, ya no ve su cuerpo como una “armadura”, aunque continúa entrenando.

Concluyó que, de poder retroceder, aconsejaría a otros que dejen la carga a otro: “No haría mis propias escenas de riesgo”.

El libro The Steps saldrá a la venta el 29 de septiembre, y en él el actor profundiza sobre estos episodios y otros momentos de su carrera.