El Segundo Informe del Barómetro de las Religiones y las Creencias, elaborado por Ocrear‑CBC/UBA y publicado en 2024, indica que el 53,7 % de la población argentina rezó en la intimidad durante el último año, mientras que apenas el 3,4 % consultó alguna forma de inteligencia artificial para cuestiones espirituales.

IA y espiritualidad: una adopción mínima

A pesar del auge de los asistentes conversacionales, la proporción de creyentes que recurre a la IA para interpretar textos sagrados o buscar orientación es muy baja. En contraste, otras prácticas digitales registran niveles algo superiores: el 5,8 % asistió a ceremonias religiosas por internet, el 4,6 % utilizó aplicaciones con fines espirituales y el 4,1 % sigue a líderes religiosos en redes sociales.

"La disponibilidad de una tecnología no explica por sí misma su adopción", afirmó la investigadora Heidi Campbell, pionera en estudios de religión digital.

La huella de la pandemia y la continuidad digital

Durante la crisis sanitaria, muchas congregaciones migraron a transmisiones en vivo, cultos por Zoom y misas en YouTube. Esa transición forzada dejó una infraestructura que, aunque sigue en uso, no ha generado una masiva incorporación de nuevas herramientas como la IA.

Diferencias confesionales

Los datos señalan que el 14,7 % de los evangélicos participó en ceremonias online, casi el triple del porcentaje católico, y que el 40,3 % de ese mismo grupo asistió también a servicios presenciales. La mayor afinidad tecnológica de los evangélicos se asocia a una mayor presencia en redes y a una mayor asistencia a eventos físicos.

Oferta digital vs. adopción real

El mercado ofrece opciones de gran escala: la app católica Hallow reportó en 2024 alrededor de 2,74 millones de usuarios en América Latina, y el pastor argentino Dante Gebel acumula más de dos millones de seguidores en Instagram y tres millones en YouTube. Sin embargo, la penetración entre los creyentes argentinos permanece contenida, evidenciando una brecha entre disponibilidad y uso efectivo.

Perspectivas

Los investigadores señalan que la incorporación de nuevas tecnologías dependerá de cómo cada comunidad religiosa las interprete a la luz de sus tradiciones y estructuras de autoridad, por lo que la tendencia podría variar en los próximos años.