En la última emisión de "Podemos Hablar" (Telefe), Sol Pérez relató que, tras el nacimiento de su hijo Marco, la frecuencia de encuentros íntimos con su marido Guido Mazzoni disminuyó, pero la relación se consolidó en otros ámbitos.
Cambios en la intimidad
Pérez admitió que el cansancio y las noches sin dormir influyeron en la vida sexual: > "El sexo es importante, pero la pareja funciona aun cuando no hay tanto, sobre todo porque tengo un bebé", dijo entre risas. Añadió que la amistad, la complicidad y los gestos cotidianos –como preparar el desayuno– se volvieron esenciales para sentir el amor.
Orígenes de la pareja
La historia comenzó hace siete años cuando Pérez contactó al gimnasio donde trabajaba Guido como entrenadora. Atraída por su estilo de vida relajado, la panelista intentó conquistar al entrenador con invitaciones y cenas, hasta que él respondió con mensajes directos en Instagram. > "Me gustaría que me muerdas un brazo, así llevo eso al dentista y le pido que me haga una prótesis porque tenés la sonrisa más perfecta", citó uno de sus mensajes.
Tras un mes de intentos, Pérez tomó la iniciativa y lo invitó a su casa; él llegó con su plato favorito, vitel toné, y la relación despegó.
Un vínculo que se renueva
Hoy la pareja celebra tres años de matrimonio y mantiene una relación basada en la amistad y el deseo mutuo. "A mí me encanta que él venga y tenga ganas de estar conmigo", comentó Pérez, subrayando que sentirse elegida sigue siendo clave.
Con la paternidad, la pareja aprendió a expresar el cariño más allá del sexo, reforzando su vínculo familiar y de pareja.