ChatGPT genera por cuenta propia casi todo lo que recuerda sobre la personalidad de quienes lo usan. Un estudio académico presentado en la ACM Web Conference 2026 determinó que el 96% de las memorias que el sistema almacena sobre sus usuarios no fue solicitado por ellos, y que más de la mitad de esos registros contiene información psicológica sensible.

La investigación, titulada “The Algorithmic Self-Portrait: Deconstructing Memory in ChatGPT”, fue realizada por equipos del Instituto Max Planck para Sistemas de Software, el Instituto Max Planck para Seguridad y Privacidad, la Universidad Ruhr de Bochum, el Instituto Indio de Tecnología de Kharagpur y la Universidad Técnica de Delft. Los autores examinaron 2.050 entradas de memoria de 80 usuarios reales que habían obtenido copias de su historial mediante el derecho de acceso que garantiza el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea.

Qué anota el sistema y por qué

De los 80 participantes, 65 tenían memorias creadas por el sistema. Solo un 4% de los registros nació porque la persona lo pidió de forma explícita. El resto apareció mientras ChatGPT respondía otras consultas, sin instrucción alguna de guardar esos datos.

El 52% de las memorias analizadas contenía lo que los investigadores denominan “información psicológica”: deseos, intenciones, emociones o creencias del usuario, deducidos del contenido de la conversación. Un 28% adicional incluía datos personales que la normativa europea considera sensibles.

Entre los rasgos psicológicos detectados, los deseos fueron la categoría más frecuente, presentes en el 73% de esas memorias. Les siguieron las intenciones (16%), las emociones (14%) y las creencias (11%). Para clasificarlos, el equipo aplicó la Teoría de la Mente, un marco de la psicología que describe la capacidad de inferir estados mentales ajenos.

Los autores señalaron que ChatGPT prioriza rasgos estables de la personalidad, como deseos e intenciones, por encima de estados pasajeros como emociones o percepciones momentáneas. Los primeros concentran casi el 90% de las memorias psicológicas detectadas, frente a apenas el 20% de los segundos.

El estudio ilustra el mecanismo con un caso puntual: un usuario pidió sugerencias de bandas similares a Nirvana y el sistema anotó que a esa persona “le gusta Nirvana”, aunque nunca lo había afirmado. La propia plataforma etiquetó esa deducción como “débilmente respaldada”.

Precisión y riesgo de fondo

Pese a ese tipo de suposiciones, el 84% de las memorias resultó fiel al contenido real de las conversaciones, según los investigadores. Eso indica que el sistema no suele inventar información, sino extraerla con mayor o menor exactitud de lo que el usuario efectivamente escribió.

Abhisek Dash, autor principal del trabajo, explicó el fenómeno en diálogo con Gizmodo. “Antes, las plataformas tenían un solo objetivo: venderte publicidad y mediar una interacción entre vos y un anunciante”, dijo. “Pero ahora te están hablando directamente, así que quieren saber más sobre vos para poder sostener una conversación efectiva”.

Dash advirtió que esa cercanía abre un riesgo de privacidad, porque los usuarios no siempre tratan al chatbot como una herramienta. “Ya no hay un límite, porque el sistema actúa como tu asesor, tu amigo, tu médico, tu abogado, y entonces tiene información sobre todo”, agregó.

El investigador también alertó sobre un efecto posible si el sistema valida de manera sistemática las creencias del usuario para que vuelva a usarlo: el resultado podría derivar en “polarización política extrema o en el refuerzo de prejuicios”.

Los propios autores reconocen un límite de su trabajo: la muestra de 80 participantes, en su mayoría de Estados Unidos y Europa, no permite generalizar los resultados a todos los usuarios de la herramienta.