Sabrina Rojas decidió que sus hijos no vean sus historias de Instagram. La conductora reveló en el programa de streaming All Access (DGO Stream) que tiene silenciados a Esperanza y Fausto, fruto de su relación con Luciano Castro, y explicó que la medida busca que los chicos no vivan pendientes de lo que publica su madre.
"Yo a mis hijos los tengo silenciados de mis historias, porque no muestro nada que no puedan ver, pero al mismo tiempo no quiero que estén pendientes", contó Rojas durante la entrevista.
El pudor a los 46
La actriz también se refirió a los límites que se impone a la hora de compartir imágenes. A sus 46 años, admitió que ciertas publicaciones le generan incomodidad y marcó una diferencia entre una foto espontánea y una producción pensada para exhibir el cuerpo.
"Una cosa es subir una foto en tanga porque estoy caminando hacia el mar y otra cosa es sacarme la foto así. Creo que hasta a mí me da pudor; si tuviese veinte no", reflexionó.
En esa línea, señaló que con los años cambió su forma de exponerse y que hoy evita contenidos que antes no le generaban dudas.
El algoritmo de los chicos y los rumores
Rojas restó importancia a que sus hijos puedan cruzarse con noticias sobre ella en internet. Con humor, aseguró que el entorno cotidiano de los menores funciona como un resguardo: "El algoritmo de mis hijos es nada que ver y viven medio en Narnia".
La charla también abordó el revuelo que generó días atrás cuando contó que un futbolista de 19 años la había contactado por Instagram. La conductora aclaró que suele tirar datos para desviar la atención y que las conclusiones que se sacaron no se corresponden con la realidad.
"Llegaron a sacar conclusiones de una persona de la que no tengo la menor idea de su vida, pero no es", afirmó.
El costo de las versiones erróneas
Rojas puso el foco en el daño que pueden provocar las versiones que se instalan sobre alguien ajeno al medio. Le preocupó verse en portales vinculada a una persona que no conoce y con la que nunca habló.
"Mirá si este chico está de novio y tiene un problema en su casa porque yo cuento una historia y la gente hace dos más dos y saca conclusiones", cerró.
La entrevista se dio en el marco del debate sobre la exposición digital de los menores y los límites que ponen las figuras públicas al compartir su vida privada.