Slavko Vincic, el árbitro de la final del Mundial 2026, estuvo en el centro de un escándalo en 2020. Fue detenido durante una redada en una cabaña de Bijeljina, en Bosnia y Herzegovina, donde se encontraban 25 personas y 9 mujeres. La operación policial estaba relacionada con una presunta red de prostitución, tráfico de armas y drogas.

El árbitro esloveno aseguró que no tenía relación con los delitos investigados y que había llegado al lugar por una invitación. Después de prestar declaración, quedó en libertad y fue desligado de la causa.

Qué encontraron durante el operativo

La redada estuvo vinculada con la detención de Tijana Maksimovic, señalada como la presunta responsable de una red de prostitución. La policía confiscó 14 paquetes de cocaína, 10 armas de fuego, 3 chalecos antibalas y más de 10.000 euros en efectivo.

Vincic explicó que conocía al dueño de la empresa que lo había invitado al encuentro, pero negó cualquier vínculo con las actividades ilícitas investigadas. Tras comprobarse que no estaba involucrado, recuperó la libertad y retomó rápidamente su carrera dentro del arbitraje europeo.

Consecuencias y respaldo

La Federación de Fútbol de Eslovenia respaldó la versión de Vincic y resumió el episodio al señalar que el árbitro había estado “en el sitio equivocado en el momento inadecuado”. La investigación no encontró elementos que permitieran vincularlo con la organización criminal y Vincic quedó exculpado.

Vincic pudo continuar con su actividad profesional y fue elegido para dirigir la final del Mundial 2026 entre Argentina y España.