El 30 de octubre de 2026, OpenAI, Google, Microsoft y Anthropic anunciaron que sus rastreadores de IA obedecerán una señal común incluida en el archivo robots.txt. Con ella, un sitio web puede impedir que su información sea utilizada para entrenar sistemas de IA sin tener que crear normas distintas para cada empresa.

Cómo funciona la señal

El robots.txt indica a los programas automáticos qué partes de un sitio pueden visitar. Hasta ahora, los editores debían añadir reglas específicas para cada proveedor de IA. La nueva etiqueta actúa como una política única que, si está presente, será interpretada por los cuatro laboratorios como una prohibición de entrenamiento.

Adopción por cada compañía

Anthropic ya incorporó la señal, según informó The Verge. Google y Microsoft planean implementarla en 2027, mientras que OpenAI indicó que la activará “en los próximos meses”, sin precisar una fecha exacta. Cada firma mantendrá sus controles internos, de modo que los sitios podrán seguir permitiendo el acceso a algunos rastreadores y bloquear a otros.

"Crear una señal común para varios proveedores es un paso importante", comentó Andy Stone, jefe de comunicaciones de Meta.

Meta expresó su apoyo al concepto, aunque no confirmó si aplicará la etiqueta a sus propios rastreadores. La empresa también pospuso hasta el 20 de noviembre de 2026 la vigencia de ciertos términos que le permiten extraer contenido de cuentas empresariales de Facebook e Instagram, tras la presión de editores y reguladores europeos.

Reacciones y próximos pasos

Los editores han recibido un flujo constante de rastreadores de IA y buscaban una solución más sencilla. La iniciativa se discute dentro del Grupo de Trabajo de Ingeniería de Internet (IETF), que sigue definiendo el vocabulario técnico necesario. Google señaló que su propuesta responde a solicitudes de la comunidad editorial y se alinea con las buenas prácticas de la Unión Europea, que reconoce al robots.txt como medio válido para expresar preferencias de máquinas.

El debate continúa mientras los laboratorios afinan sus mecanismos y los reguladores observan la evolución de esta normativa emergente.