Desde principios de julio, el riesgo país oscila entre 400 y 430 puntos básicos, y no consigue bajar de ese umbral. Los analistas coinciden en que la tendencia bajista se frenó porque el indicador llegó a un cierto piso.

Sostienen que una futura compresión se dará de forma gradual en función de las señales positivas que muestre la economía, el horizonte político de cara a las elecciones presidenciales de 2027 y el contexto internacional.

En lo que va del año, el indicador elaborado por JP Morgan acumula una caída de 132 unidades (-23,5%). De esa forma, el riesgo país se ubica en niveles que no se veían hace ocho años, desde 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri.

Análisis de expertos

El viceministro de Economía, José Luis Daza, celebró la mejora de calificación crediticia otorgada por Moody’s y estimó que podría impulsar al indicador a bajar de 400 puntos. Sin embargo, la respuesta del mercado a la noticia fue moderada.

Contexto internacional

El analista Fernando Camusso destacó la baja del riesgo país en los últimos meses, pero observó que su freno cerca de los 400 puntos refleja “el límite de lo que el mercado está dispuesto a descontar solo con buenos fundamentos”. El contexto financiero externo menos generoso, marcado por tasas de interés más altas en los bonos estadounidenses a largo plazo, le resta atractivo a los títulos de países emergentes.

Próximos pasos

El economista Martín Polo coincidió en que el riesgo país tocó un “piso” y que su tendencia bajista será “más moderada” a partir del impacto de la compraventa de activos de cara a las elecciones y un entorno internacional “más complejo”. Para llegar a 300 puntos, deberíamos ver una macroeconomía más amiga de la actividad, que mejore mucho más los salarios y que el buen humor que te puede generar la desinflación llegue.