A las 8 a.m. de este martes, residentes y concurrentes de más de 20 hospitales de la Ciudad de Buenos Aires dejaron sus puestos y se dirigieron al Ministerio de Salud, frente al Obelisco, para presentar una serie de reclamos.

El paro incluyó la cobertura de guardias en los establecimientos, garantizando la atención de urgencias mientras los profesionales participaban en la protesta.

Entre las exigencias principales figura una recomposición salarial que compense la inflación, la unificación de la carrera profesional, la creación de una emergencia en salud mental y la defensa del acceso universal al sistema público.

"Tenemos un problema integral de la salud pública, un ataque al salario y a las condiciones de trabajo", señaló Alejandro Lipcovich, secretario general de la Junta Interna de ATE Garrahan.

Apoyo político y sindical

El paro recibió el respaldo de dirigentes políticos. Gabriel Solano, presidente del Partido Obrero, destacó que los residentes son esenciales para el sistema y denunció que "les paga $1.700.000, un salario de miseria para quienes estudiaron y trabajan jornadas extensas".

La legisladora Vanina Biasi del Frente de Izquierda resumió las demandas diciendo que los residentes reclaman "un aumento presupuestario para salud y salarios dignos para médicos de la ciudad y del país".

Próximos pasos

Los organizadores anunciaron que mantendrán la asamblea y la presión hasta que el ministro Fernán Quirós responda a las peticiones y se abra un espacio de negociación con el Estado y los sindicatos.