Rent-a-Bull, la empresa que lleva tres décadas alquilando toros reproductores en Argentina, sumó un nuevo frente productivo en la zona de Viedma, Río Negro. Junto a otra firma del sector maneja alrededor de 1.000 hectáreas bajo riego donde combina agricultura, ganadería y, desde hace unos años, el cultivo de avellanos.

La novedad no es menor para una compañía identificada históricamente con la ganadería: los frutos secos aparecen como la pata más reciente de una estrategia de diversificación que busca repartir riesgos entre distintas actividades.

Un esquema que mezcla agricultura y ganadería

Del total de hectáreas bajo riego, unas 300 están destinadas a la agricultura, cerca de 200 a alfalfa y hay un rodeo de aproximadamente 400 vacas de cría, según detalló Daniel García, zootecnista y gerente de las explotaciones que ambas empresas desarrollan en la provincia.

La producción agrícola incluye maíz para grano, parte del cual vuelve al circuito interno como alimento para los animales. También producen semillas de girasol por contrato con una empresa semillera y están incorporando semilla de alfalfa.

"No todo lo que se produce sale al mercado: una porción del maíz se utiliza para alimentar a los animales, vinculando ambas actividades", explicó García.

Los destinos comerciales varían según el producto. Las semillas se entregan a las firmas con las que trabajan bajo contrato, mientras que el maíz se coloca en Bahía Blanca, entre compradores de la zona de Viedma y clientes de provincias patagónicas como Chubut. La ubicación de los campos juega a favor para abastecer mercados del sur que deben calcular distancias para conseguir granos e insumos.

Avellanos: paciencia y una apuesta a futuro

El proyecto de frutos secos arrancó en 2019 con las primeras diez hectáreas. Recién a partir de 2022 tomó mayor escala. Hoy las dos empresas suman 64 hectáreas implantadas con avellanos de distintas edades.

El plan inicial contempla llegar a unas 50 hectáreas en una de las firmas y a entre 70 y 80 hectáreas en la otra. La inversión requiere tiempo: los árboles tardan varios años en entrar en producción y alcanzar volúmenes que hagan rentable el cultivo.

"Las primeras hectáreas implantadas comenzarían a producir en la próxima temporada, con los primeros resultados esperados para febrero de 2027", señaló el gerente.

La elección del avellano en una región donde la actividad todavía tiene escala reducida responde a una combinación de condiciones agroclimáticas, posibilidades de desarrollo del cultivo y expectativas sobre la demanda. Según García, entre el 90% y el 95% de la superficie argentina implantada con avellanos se concentra en pocas zonas, lo que deja margen para crecer.

Diversificar para no depender de una sola pata

La estrategia de repartir ingresos entre agricultura, ganadería y frutos secos es una tendencia que gana terreno entre las empresas agropecuarias para reducir la dependencia de una única actividad.

"Uno de los objetivos principales acá en la zona fue diversificar, tanto por ubicación geográfica como por producción", resumió García.

Rent-a-Bull sigue siendo conocida por su servicio de alquiler de toros reproductores, pero esa actividad ya no agota el universo productivo de sus integrantes. A través de dos empresas que trabajan de manera independiente aunque comparten el desarrollo en la región, la firma amplió su presencia hacia los campos bajo riego y los cultivos alternativos.

El avellano, un cultivo de largo plazo, se suma así a un esquema que ya combina semillas, maíz, alfalfa y cría de vacas. Los primeros frutos de esa apuesta se conocerían recién en 2027.