La quinta marcha federal universitaria terminó este jueves con incidentes frente al Congreso. Hubo diez heridos y al menos 31 detenidos, entre ellos dos menores de edad, según informó el Ministerio de Seguridad Nacional. Los manifestantes reclamaban que el Gobierno cumpla con la ley de financiamiento educativo.
Pasadas las 16, mientras el acto central seguía en pie con la presencia de alumnos, docentes, sindicatos y organizaciones, un grupo con el rostro cubierto rompió bancos y arrojó piedras cerca de la valla que protegía el Palacio Legislativo. La policía respondió con camiones hidrantes y gases lacrimógenos.
En la Casa Rosada atribuyeron los desmanes a "grupos violentos" y buscaron vincular la protesta con una movida orquestada por la oposición. Desde Seguridad Nacional anticiparon que presentarán una denuncia penal por resistencia y atentado a la autoridad contra los involucrados en los disturbios.
El Congreso, el otro frente
El mismo jueves, el oficialismo consiguió blindar el DNU 70/2023 en la Cámara de Diputados. La oposición no logró reunir el quórum necesario para avanzar con la megasesión que buscaba derogar el decreto y tratar la prórroga de emergencia en discapacidad y un proyecto sobre morosidad y endeudamiento familiar. Los bloques críticos sumaron 121 votos: les faltaron ocho para abrir el recinto.
El auxilio de gobernadores del norte y del centro fue determinante. Las ausencias de legisladores alineados con Osvaldo Jaldo (Tucumán), Carlos Sadir (Jujuy) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe) resultaron clave. También llamaron la atención las faltas de dos diputados de Unión por la Patria que responden al fueguino Gustavo Melella y al santiagueño Elías Suárez: Agustín Tita y Estela Neder. En Córdoba no estuvo Alejandra Torres.
Entre los bloques opositores, las ausencias de peso incluyeron a los tres legisladores de Independencia alineados con Jaldo y a los integrantes de Provincias Unidas Gisela Scaglia y José Núñez, cercanos a Pullaro.
Un respiro para el Gobierno
Con la derrota opositora, la Casa Rosada ganó aire para dos temas que le interesan especialmente: la suspensión de las PASO y el Presupuesto 2027. El oficialismo había desplegado varios recursos para neutralizar el embate, con concesiones de último momento y aportes exógenos.
El 15-O se presentaba como un desafío significativo, pero el Gobierno terminó con dos imágenes triunfales: adentro y afuera del Congreso. Bajo la superficie quedan demandas insatisfechas, logros costosos e interrogantes sin responder. Funcionarios y propagandistas libertarios festejaron lo sucedido en redes sociales y medios de comunicación.
La oposición, debilitada por gobernadores que hicieron ausentar a sus legisladores, se quedó con el sabor amargo de una derrota que hasta último momento creyó posible revertir.